¿Sabías que Coquimbo fue escenario del primer combate aeronaval de Sudamérica?

Facebook
WhatsApp
X

¿Sabías que Coquimbo fue escenario del primer combate aeronaval de Sudamérica?

A las cuatro de la madrugada del 1 de septiembre de 1931, una luz roja se encendió de manera simultánea sobre los buques fondeados en la bahía de Coquimbo. Era la señal acordada.

En pocos minutos, suboficiales y marineros tomaron el control de los doce acorazados, cruceros y destructores que integraban las escuadras de Evolución e Instrucción de la Armada. Los oficiales fueron reducidos y encerrados en sus camarotes.

En el buque insignia, el acorazado Almirante Latorre, el comodoro Alberto Hozven intentó resistirse. Salió armado desde su camarote, pero su revólver no disparó. Debió aceptar que la tripulación había asumido el control de la nave.

Así comenzó la Sublevación de la Escuadra, una de las mayores crisis político-militares del siglo XX en Chile y un episodio que tuvo a Coquimbo como principal protagonista.

El origen de la rebelión

La crisis se había incubado días antes. Chile enfrentaba los efectos más duros de la Gran Depresión. Tras la renuncia de Carlos Ibáñez del Campo, el vicepresidente Manuel Trucco anunció un nuevo ajuste fiscal: los funcionarios públicos y militares sufrirían una rebaja salarial de hasta un 30%.

La medida generó inquietud entre los más de 800 marineros concentrados en la bahía de Coquimbo para participar en maniobras navales, aunque antes de rebelarse intentaron otro camino.

Firmaron un petitorio solicitando revisar la medida y lo entregaron a la oficialidad para que fuera remitido al gobierno. La respuesta fue negativa, según las ordenanzas navales, la petición constituía un acto de insubordinación.

La madrugada siguiente comenzó el levantamiento. De acuerdo con la crónica publicada por El Progreso de Coquimbo, y que rescató Diario La Tercera, el control de la escuadra quedó en manos del denominado Estado Mayor de las Tripulaciones apenas diez minutos después del inicio de la operación.

La bahía donde se jugó una decisión política

La noticia llegó rápidamente a Santiago, por lo que el vicepresidente Manuel Trucco reunió a dirigentes políticos de distintas tendencias para definir una respuesta. Entre ellos estaba el expresidente Arturo Alessandri Palma.

Mientras algunos defendían una salida negociada, otros exigían terminar con la rebelión por la fuerza. El gobierno optó inicialmente por enviar a Coquimbo al almirante Edgardo von Schröeders para negociar con los sublevados, pero las conversaciones fracasaron.

Como explica el historiador Jorge Magasich, el equilibrio dentro del gobierno cambió cuando el general Carlos Vergara asumió el Ministerio de Guerra. Desde ese momento se impuso la postura de los llamados «duros», partidarios de recuperar la escuadra mediante una operación militar.

El día en que bombardearon Coquimbo

La tarde del 6 de septiembre, la tensión acumulada durante toda la semana estalló. A las 17.30 horas, aviones de la recién creada Fuerza Aérea Nacional aparecieron sobre la bahía.

Los barcos respondieron con artillería antiaérea mientras intentaban esquivar las bombas navegando en zigzag. Los submarinos se sumergían y emergían para evitar los ataques.

Durante cerca de treinta minutos, Coquimbo fue escenario de un enfrentamiento inédito para el continente. El historiador Jorge Magasich sostiene que ninguna de las bombas consiguió destruir al Almirante Latorre. Sin embargo, el combate sembró el temor entre los habitantes de la ciudad.

El diario El Progreso relató que numerosas familias abandonaron sus hogares mientras fragmentos de proyectiles caían sobre distintos sectores del puerto.

El desenlace

El combate dejó un muerto: un tripulante del submarino H4 Quidora. Otro marino resultó herido y uno de los aviones atacantes fue derribado, aunque su piloto logró aterrizar de emergencia y sobrevivir.

El fracaso del levantamiento paralelo en Talcahuano terminó por debilitar la posición de los sublevados. Al día siguiente entregaron el control de los buques.

Los responsables enfrentaron consejos de guerra en Coquimbo, Valparaíso, Talcahuano y San Felipe. Aunque algunos arriesgaron la pena de muerte, las condenas fueron posteriormente conmutadas y, en 1932, el gobierno decretó una amnistía.

Compartir:

Relacionados: