La mañana del jueves 9 de diciembre de 1982 parecía transcurrir con normalidad en el aeródromo La Florida de La Serena. Minutos antes de las 10 de la mañana, bomberos, personal de salud, efectivos de Carabineros y funcionarios aeroportuarios concluían un exitoso simulacro de emergencia aérea. El ejercicio, organizado para evaluar los tiempos de respuesta ante un eventual accidente, recreaba precisamente el escenario de una aeronave con problemas mecánicos intentando aterrizar de emergencia.
Nadie imaginaba que, apenas unos minutos después, la ficción se transformaría en una tragedia real. A las 9:40 horas había despegado desde el aeropuerto Los Cerrillos de Santiago el vuelo 304 de Aeronor, un Fairchild F-27 que cubría la ruta Santiago-La Serena-Copiapó-Antofagasta. A bordo viajaban 42 pasajeros y cuatro tripulantes, según detalla el sitio el “Archivo Ene”.
Cuando la aeronave iniciaba su aproximación final a La Serena, a las 10:25 horas aproximadamente, se produjo una falla en el motor izquierdo. La situación obligó al comandante Óscar Erlandsen a intentar una maniobra de emergencia. Sin embargo, la pérdida de potencia resultó crítica.
Según las investigaciones posteriores, el avión perdió sustentación a baja altura, viró bruscamente hacia la izquierda y comenzó un descenso incontrolable. Finalmente, se precipitó en la parcela 6 del sector Colonia Alfalfares, a unos dos kilómetros del umbral de la pista 11 del aeródromo La Florida.
La aeronave se deslizó por cerca de 200 metros antes de impactar contra una pirca y explotar. Lamentablemente, no hubo sobrevivientes.
Una escena devastadora
Los primeros en llegar al lugar fueron integrantes del equipo periodístico de Canal 8 UCV de La Serena. La periodista Silvia González y el camarógrafo Guillermo Muñoz registraron imágenes que más tarde impactarían a todo el país.
El panorama era desolador. Los restos del Fairchild habían quedado prácticamente pulverizados, solo parte de la cola de la aeronave permanecía reconocible entre los escombros y las llamas.
Desde distintos puntos de La Serena y Coquimbo podía observarse una enorme columna de humo elevándose sobre el sector de Alfalfares. Mientras tanto, bomberos, personal de rescate aeroportuario, efectivos de la Fuerza Aérea, Carabineros y el Ejército desplegaban un amplio operativo de emergencia.
Las víctimas fueron identificadas como los pilotos Óscar Erlandsen y Mario Fragiola; las auxiliares de vuelo Marta Martínez y Elisa Palacine; y 42 pasajeros, entre ellos 22 hombres y 20 mujeres.
Entre los fallecidos se encontraba también la destacada periodista Silvia Pinto, integrante del diario La Tercera, reconocida por su trayectoria en diversos medios de comunicación nacionales.
El simulacro que anticipó la tragedia
Uno de los aspectos más impactantes del accidente fue la coincidencia ocurrida esa misma mañana. Pocos minutos antes del siniestro, el aeródromo La Florida había sido escenario de un simulacro de accidente aéreo. El ejercicio contemplaba una aeronave con un motor incendiado y problemas en el tren de aterrizaje solicitando autorización para aterrizar de emergencia.
La actividad fue considerada un éxito por las autoridades participantes. Incluso, el comandante de la Fuerza Aérea en La Serena, Arturo Silva, destacó públicamente la preparación de los equipos y la capacidad de respuesta demostrada durante el entrenamiento.
Sin embargo, cinco minutos después de concluido el simulacro, la torre de control informó una emergencia real. Se trataba de un avión de Aeronor presentaba problemas durante su aproximación a La Serena.
La coincidencia provocó inicialmente confusión, ya que muchas personas creyeron que la columna de humo observada desde distintos sectores de la ciudad correspondía al ejercicio recién finalizado. Algunas emisoras incluso vincularon erróneamente ambas situaciones durante las primeras horas posteriores al accidente.
Las teorías y la investigación
La magnitud de la tragedia dio origen a diversas especulaciones respecto de sus causas. Algunas versiones difundidas desde Santiago, específicamente al Diario La Segunda, apuntaban a que el humo generado por el simulacro habría afectado la visibilidad del piloto. Otras incluso plantearon la denominada «teoría del chupón», según la cual las corrientes de aire caliente generadas por el fuego habrían provocado una pérdida súbita de sustentación.
Sin embargo, dichas hipótesis fueron descartadas. El superintendente del Cuerpo de Bomberos de La Serena, Alberto Casanga Wilson, precisó que el fuego utilizado en el simulacro había sido extinguido cerca de las 9:55 horas, media hora antes del accidente. Además, dos aeronaves de Aeroguayacán aterrizaron posteriormente en el mismo aeródromo sin inconvenientes.
Testigos señalaron que el Fairchild realizaba maniobras mientras intentaba mantener altura y que el tren de aterrizaje subía y bajaba repetidamente, evidencia de los esfuerzos de la tripulación por controlar la emergencia.
La investigación concluyó que el motor izquierdo sufrió una pérdida total de potencia durante la aproximación final. El informe estableció como causa probable una planificación de vuelo inadecuada por parte del piloto al mando para enfrentar exitosamente una situación de pérdida de sustentación derivada de la falla mecánica, en momentos en que la aeronave se encontraba a baja altitud y configurada para aterrizar.
Aeronor y el comienzo de su declive
Transportes Aéreos Norte-Sur, conocida comercialmente como Aeronor, había sido fundada en 1977 e inició operaciones en 1978. La empresa nació vinculada al Consorcio Periodístico de Chile (Copesa), propietario de diversos medios de comunicación.
Su flota estaba compuesta por aviones Fairchild F-27 y cumplía tanto funciones de transporte de pasajeros como de distribución de diarios hacia ciudades del norte del país.
Aunque en 1979 había protagonizado un accidente durante un despegue en Iquique sin consecuencias fatales, el siniestro de Alfalfares marcó un punto de inflexión para la compañía.
La aerolínea continuó operando durante algunos años más, pero el deterioro de su flota y las dificultades financieras terminaron por llevarla al cierre definitivo en 1986.
Una herida que permanece
La tragedia de Alfalfares se convirtió en el accidente aéreo más grave registrado hasta entonces en la Región de Coquimbo y uno de los más impactantes de la historia de la aviación civil chilena.
Las imágenes transmitidas por Canal 8 UCV y posteriormente difundidas a nivel nacional quedaron grabadas en la memoria de toda una generación. Asimismo, el accidente impulsó revisiones y mejoras en protocolos de seguridad y respuesta ante emergencias aeronáuticas.
Más de cuarenta años después, el recuerdo de las 46 personas que perdieron la vida aquella mañana de diciembre sigue presente en La Serena. Lo que comenzó como una jornada destinada a prepararse para una emergencia terminó convirtiéndose en una de las tragedias más dolorosas de la historia regional y nacional.


