Más allá de la ayuda material: las claves para acompañar emocionalmente a los afectados por el temporal

Facebook
WhatsApp
X

Más allá de la ayuda material: las claves para acompañar emocionalmente a los afectados por el temporal

Las imágenes de viviendas inundadas, familias evacuadas, localidades aisladas y miles de personas enfrentando cortes de agua potable y otros servicios básicos han marcado los últimos días en la Región de Coquimbo. Sin embargo, mientras avanzan las labores de recuperación, especialistas advierten que existe otra emergencia que comienza a manifestarse silenciosamente: el impacto emocional que dejan los desastres.

Miedo, angustia, incertidumbre, tristeza e incluso rabia son algunas de las reacciones más frecuentes durante los primeros días tras una catástrofe. Lejos de ser señales de debilidad, los expertos recalcan que forman parte de una respuesta humana esperable.

En este contexto, especialistas de la Sociedad Científica Chilena de la Psicología en Emergencia y Desastres (SOCHPED) explican a #EsHoy que «una emergencia altera de manera significativa la sensación de seguridad personal y por quienes están a nuestro cuidado», comenta Susana Farías Villanueva, psicóloga, magíster en Ciencias Sociales e integrante del directorio de SOCHPED.

Tras un desastre es frecuente experimentar miedo, angustia, tristeza, incertidumbre, rabia o permanecer en un estado constante de alerta. Para muchas personas, incluso dormir o concentrarse puede resultar difícil durante los primeros días.

Sin embargo, Farías enfatiza que «es importante comprender que estas reacciones, en la mayoría de los casos, son respuestas normales frente a una situación anormal. Cada persona las experimenta de manera distinta, dependiendo de su historia, de las pérdidas sufridas, del apoyo que reciba y de los recursos personales y comunitarios con los que cuente. La mayoría de las personas logran recuperarse y superan la crisis».

La especialista agrega que no todas las personas reaccionan igual. La experiencia dependerá de las pérdidas sufridas, la historia de vida, las redes de apoyo y los recursos personales y comunitarios disponibles. Aun así, transmite un mensaje esperanzador: la mayoría logra recuperarse con el tiempo y el acompañamiento adecuado.

La ayuda más importante muchas veces está al lado

Mientras continúan llegando campañas solidarias y ayuda material a las comunas afectadas, los expertos recuerdan que el apoyo emocional cotidiano también cumple un rol fundamental.

«No es necesario ser profesional de la salud mental para brindar un apoyo significativo. Lo más valioso suele ser estar presente, escuchar con respeto, ofrecer compañía y ayudar a cubrir necesidades prácticas», sostiene Farías.

Escuchar sin interrumpir, ofrecer compañía, ayudar con un trámite, acercar información confiable o colaborar con tareas simples pueden convertirse en acciones de enorme valor para quienes atraviesan momentos de crisis.

Tan importante como ofrecer ayuda es respetar el ritmo de cada persona. Los especialistas recomiendan no insistir en que cuenten lo ocurrido ni presionarlas para que aparenten tranquilidad. Cada proceso de recuperación tiene tiempos distintos.

Más que palabras, presencia

En una emergencia muchas personas sienten temor de decir algo incorrecto. Sin embargo, para los especialistas, la actitud suele ser más importante que encontrar la frase perfecta.

Expresiones como «Estoy aquí contigo», «¿En qué puedo ayudarte ahora?» o «Tómate el tiempo que necesites» transmiten disponibilidad y respeto.

En cambio, comentarios como «Tienes que ser fuerte», «Esto podría haber sido peor», «No llores» o «Ya pasó, olvídalo» pueden hacer que la persona sienta que su sufrimiento está siendo minimizado.

«Más que buscar las palabras perfectas, lo fundamental es escuchar con empatía, respetar el silencio cuando sea necesario y demostrar con nuestra actitud que la persona cuenta con apoyo y que no tendrá que enfrentar sola esta situación«, resume Farías.

¿Qué hacer cuando alguien no puede dejar de llorar?

Para Catalina Sepúlveda Sáez, psicóloga intensivista e integrante de SOCHPED, una de las escenas más frecuentes tras una catástrofe son personas que lloran desconsoladamente o manifiestan una intensa angustia. La recomendación es sencilla: no intentar detener el llanto.

«Se sugiere acercarse con calma, presentarse si es necesario y preguntarle si le gustaría que permanecieras con ella. A veces basta con estar presente, escuchar sin interrumpir y permitir que exprese lo que está sintiendo, sin presionarla a que tenga que relatar detalles de lo ocurrido», sostiene Sepúlveda.

Niños: más contención que explicaciones

En el caso de niños y niñas que vivieron inundaciones, evacuaciones o pérdidas materiales, los especialistas coinciden en que la principal necesidad es sentirse protegidos.

En este sentido, Catalina indica que «es recomendable mantenerlo cerca de sus figuras de cuidado, responder sus preguntas con honestidad y con un lenguaje acorde a su edad, sin entregar más información de la que necesita. También ayuda recuperar poco a poco las rutinas, favorecer el juego, el dibujo o los cuentos y limitar la sobreexposición a noticias o imágenes de la catástrofe».

También aconsejan limitar la exposición permanente a imágenes y noticias sobre la emergencia.

Asimismo, Sepúlveda advierte que «es esperable que durante algunos días o semanas tengan miedo a separarse de los adultos, les cueste dormir o estén más irritables. Generalmente estas reacciones disminuyen cuando el niño vuelve a sentirse protegido y contenido».

Las personas mayores también necesitan ser escuchadas

Las personas mayores pueden revivir recuerdos de otras catástrofes, sentir temor por perder su autonomía o angustiarse por las pérdidas materiales.

Por ello, los especialistas recomiendan mantenerlas informadas, escuchar sus inquietudes y permitirles participar en las decisiones que afectan su vida cotidiana.

«Una buena forma de apoyarlas es escucharlas, mantenerlas informadas con información clara y verificar que comprendieron lo que está ocurriendo. También permitirles participen en las decisiones que les afectan, aunque sean pequeñas, porque eso les ayuda a recuperar la sensación de control», manifiesta Catalina.

Además, la especialista sugiere que «no debemos asumir que, por ser mayores, son más frágiles emocionalmente. Recordemos que, en general, las personas mayores poseen una gran capacidad de adaptación y una experiencia de vida muy valiosa. Escuchar su historia y reconocer sus fortalezas para enfrentar las situaciones difíciles también forma parte del apoyo emocional».

Cuidar a quienes cuidan

La emergencia también deja una carga emocional en voluntarios, dirigentes sociales, funcionarios públicos y vecinos que colaboran diariamente con las familias afectadas.

Por eso, SOCHPED recuerda que el autocuidado no es un acto de egoísmo, sino una condición necesaria para seguir ayudando.

Descansar, alimentarse adecuadamente, hidratarse, reconocer los propios límites y pedir apoyo cuando sea necesario permite sostener el trabajo solidario en el tiempo.

Porque en medio de una catástrofe no siempre es posible resolver todos los problemas. Pero una conversación, una escucha respetuosa o simplemente permanecer junto a quien lo necesita puede convertirse en el primer paso para comenzar a reconstruir aquello que el temporal no se llevó físicamente, pero sí remeció profundamente: la sensación de seguridad y esperanza.

Compartir:

Relacionados: