Un like, un mensaje y una cita frente al mar. Así partieron las historias de Fernanda (29) con Sebastián (31), y de Macarena (30) con Ignacio (27), dos parejas de La Serena que hoy tienen relaciones estables tras conocerse en apps de citas.
Aunque muchos aún dudan, una reciente encuesta de Cadem reveló que un 32% de los chilenos ha iniciado una relación con alguien conocido por Internet.
“Le di like sin pensarlo… y me cambió la vida”
Lo que partió como un match más terminó convirtiéndose en una historia de amor con proyección. Fernanda (29) y Sebastián (31), ambos de La Serena, se conocieron hace dos años a través de Tinder y hoy no solo comparten techo, sino también planes de futuro.
“Yo llevaba rato usando la app, pero sin muchas expectativas. De hecho, ese día estaba aburrida y me puse a mirar perfiles sin pensar mucho”, cuenta Fernanda entre risas. Fue ahí cuando apareció Sebastián: «me llamó la atención que no tenía fotos posando tanto, se veía más natural. Le di like y salió el match al tiro”, recuerda ella en conversación con #EsHoy.
Sebastián, por su parte, admite que tampoco tenía grandes expectativas. “Había tenido citas antes por Tinder, pero nada muy serio. Cuando hice match con la Fer, lo encontré bacán, pero no pensé que iba a pasar mucho más”, dice.
La conversación fluyó rápido. Partieron hablando de música, panoramas en la región y sus lugares favoritos en la conurbación. “Me gustó que era bien directa, no había que andar adivinando qué quería decir”, comenta Sebastián.
A los pocos días decidieron juntarse en persona. Eligieron un café en la Avenida del Mar, aunque ambos reconocen que iban con nervios. “Siempre está esa duda de si la otra persona es igual que en las fotos”, dice Fernanda.
Pero las dudas se disiparon rápido. “Fue súper natural. Nos quedamos conversando como tres horas. Ahí dije ‘ya, aquí hay algo’”, cuenta ella.
Sebastián coincide: “Fue como juntarme con alguien que conocía de antes. No hubo silencios incómodos ni nada forzado”.
Tras esa primera cita, no dejaron de verse. Entre salidas a la playa, comidas y paseos por el valle, la relación fue tomando forma. A los seis meses ya estaban pololeando oficialmente.
“Yo creo que lo que más nos ayudó fue que fuimos súper honestos desde el principio. Ninguno estaba para juegos”, asegura Fernanda.
Hoy, dos años después de ese match inicial, viven juntos y proyectan seguir creciendo como pareja. “Si me preguntaban antes si iba a conocer a alguien importante por una app, no lo habría creído”, admite Sebastián.
Fernanda cierra con una reflexión: “Al final, estas apps son una herramienta más. Lo importante es atreverse. Yo le di like sin pensarlo mucho… y me cambió la vida”.
“Nos cerraron el bar y seguimos conversando”
Macarena (30) nunca fue muy fanática de las apps de citas, pero una amiga la convenció de probar suerte en Bumble. “Lo bajé casi por presión grupal. Decía que era solo para mirar”, reconoce a nuestro medio.
Ignacio (27), en cambio, llevaba un tiempo usando la aplicación sin demasiado éxito. “Había salido con un par de personas, pero nada que prendiera mucho”, cuenta a #EsHoy.
El match llegó un domingo en la noche. “Me gustó que en su descripción decía que era fanático de los completos y las caminatas largas. Fue como ‘ya, mínimo hay tema’”, dice Macarena.
Hablaron toda la semana y un viernes se juntaron en un bar frente a la playa. “Yo iba con cero expectativa, para no ilusionarme”, admite ella. Pero la conversación fluyó más de lo esperado. “Nos cerraron el local y seguimos conversando afuera”, recuerda Ignacio.
A los meses ya estaban pololeando. Hoy, además de compartir departamento, adoptaron un perro juntos. “Siempre le digo que Bumble no solo me dio pololo, me dio familia”, dice Macarena entre risas.
Las aplicaciones pueden ser solo una herramienta, pero las historias las construyen las personas. Y en estos casos, lo digital fue solo el comienzo de algo bien real.


