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Consecuencias del bullying: ¿Cuáles son los efectos del acoso escolar en la adultez?

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Consecuencias del bullying: ¿Cuáles son los efectos del acoso escolar en la adultez?

Los problemas de salud mental afectan a 2 de cada 10 personas en Chile y 1.800 mueren al año por suicido y por cada uno de estos, alrededor de 20 personas realizan un intento.

Por: Yulissa Jofré y Felipe Cortés

El acoso escolar, también conocido como bullying, es un acto de agresión u hostigamiento realizado por uno o más estudiantes (acosadores) contra otro u otros estudiantes (víctimas) que se puede realizar de forma verbal, física, psicológica e incluso por medios tecnológicos de manera repetitiva, causando consecuencias irreparables incluso después de haberlo vivido. En Chile, según el estudio anual de la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras entre enero de 2020 hasta diciembre de 2021, hubo un aumento de un 40% en las denuncias por maltratos físicos y psicológicos en colegios de públicos y privados de Chile, pasando de 3.760 a 5.934 casos.

El estudio además reporta los sucesos por regiones donde la Región Metropolitana concentra la mayor cantidad de casos 2.516, seguida por la Región de Arica y Parinacota con 540. En cuanto a la región de Coquimbo, la cantidad de eventos de bullying grave confirmados por la organización es de 143.

Trastornos emocionales, problemas psicosomáticos, depresión, ansiedad y pensamientos suicidas son algunos de los efectos que puede tener una víctima de bullying, los que pueden perdurar hasta después de haber terminado la etapa escolar. Un estudio realizado por la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla (España) explica que “se ha encontrado de forma consistente una relación causal entre las experiencias de victimización y la aparición de problemas ligados a la personalidad como la soledad, ansiedad e inseguridad, depresión o baja autoestima”. De la misma manera, el artículo hace mención a un estudio realizado en 1987 por un grupo de investigadores japoneses -Sato, Ito, Morita, Akaboshi- a niños y adolescentes que habían sido identificados como víctimas de bullying. Los resultados revelaron que los jóvenes presentaban signos de neurosis, histeria, rechazo a asistir a la escuela y relaciones interpersonales problemáticas.

El maltrato escolar tiene consecuencias a largo plazo así lo afirman cinco testimonios de estudiantes de la Región de Coquimbo de diferentes edades y distintos establecimientos educacionales, pero que comparten un dolor común, haber sufrido acoso en algún momento de escolar su etapa escolar. Sus vivencias no son nuevas ni únicas, ya que un 85% de los escolares han sufrido algún tipo de actos y según la novena Encuesta Nacional de Juventud 2019 del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) un 25,2% de jóvenes vivió violencia física y psicológica en alguna situación de conflicto en la escuela o lugar de estudio, el 2015 la cifra en este ítem era de 14%.

Las repercusiones siguen siendo parte del presente de cada testimonio, por ello los protagonistas de estos hechos han preferido identificarse solo con sus iniciales para resguardar su identidad ya que, si bien ya no están en el entorno que tanto daño les causo, hoy están trabajado para dejar todo eso atrás. 

N.F.R.B (28 años) relata que el acoso comenzó en séptimo básico y se extendió hasta primero medio en dos colegios distintos, primero por ser tímido, luego por su apariencia física, su estatura o el largo del pelo, motivos por el que hasta le pegaron. Él no sabía cómo defenderse, tuvo miedo de contar todo lo que estaba pasando y decidió sufrir en silencio.  Cuando ocurría en el patio, el inspector lo molestaba diciéndole “defiéndase, defiéndase”, pero tenía miedo de llegar moreteado, con la camisa rota y ensangrentado como les había pasado a otros compañeros. En octavo básico tomo la decisión de quedar repitiendo solo para no estar con las personas que le dañaron, sin embargo, el daño ya estaba hecho y cuando llegaba a su casa se descargaba con su familia “nunca conté nada, lloraba en mi casa, fue súper triste en ese tiempo” incluso confiesa que pensó en suicidarse y reflexiona que “hay personas que no se sanan, debido a todos estos acosos, se suicidan y dejan la vida, pero yo fui fuerte”.

Conforme a la Ley Nº 20.536 sobre Violencia Escolar, N.F.R.B es un ejemplo de cómo otro estudiante maltrata, humilla y establece un temor en la víctima. Por eso, en este tipo de casos la ayuda psicológica es importante. Así lo afirma Patricia Cortés, psicóloga del Liceo técnico profesional Jorge Alessandri Rodríguez “el apoyo es fundamental, trabajar la autoestima, la seguridad, brindar ese tipo de apoyo dando hincapié en la seguridad que tienen que tener. Siempre estar apoyando y acompañando”.

Los hechos de acoso escolar trascienden directamente en la salud mental tanto para víctimas como victimarios, aunque de manera más marcada para quién lo sufre, ya que, al ser una molestia reiterada, la persona afectada se siente abrumada y sobrepasada sin saber cómo escapar de esta situación afirma Patricia. Según la ONG Stop Bullying existen algunas señales que pueden indicar cuando hay un problema de acoso como dolores de cabezas recurrentes, cambios de hábitos alimentarios, pesadillas frecuentes, pérdida en relaciones sociales, cambios de humor, disminución en autoestima, autoinfligirse heridas y una búsqueda de escapatoria como el intento de suicidio. 

G.V.B.A (20 años), llegó a un colegio con dos años de antigüedad, por lo que las personas ya se conocían, pero logró integró a través de un grupo de niñas, todo fue positivo hasta que por razones de popularidad y gustos compartidos comenzaron las molestias por su apariencia, bullying psicológico y físico. Fue vulnerada con encerronas en los baños, golpes, incluso en clase una persona puso cola fría en su cabello, humillándola frente a todos. Lo anterior, no fue controlado por terceros, faltándose al protocolo escolar que debe regir en cada establecimiento, pero cuenta que no hicieron nada.

Por normativa los establecimientos educacionales deben contar con un protocolo para abordar los casos de acoso escolar así lo explica, Ricardo Vera, director del colegio Saint John’s School, “En la metodología para proteger a las víctimas y los victimarios lo primero que se hace es una indagación cuando se sospecha que hay acoso escolar. Generalmente hay una separación de los involucrados, una suspensión por prevención”. El establecimiento de G.V.B.A no lo hizo así, por esta razón, se retiró, aunque yéndose con secuelas “Intente suicidarme una vez, tome pastillas, pero no me hicieron nada por suerte. Hasta el día de hoy tengo pesadillas y tenía demasiado miedo al rechazo” señala

Z.D.R.L (20 años) relata que su episodio de acoso fue de un día para, el motivo, su aspecto físico y situación económica, la trataron de tonta, fea, que no tenía dinero y que la profesión de su padre no era nada. Las burlas no fueron sólo verbales, sino también de manera cibernética. Así fue como en el sitio web “ThisCrush” usuarios de forma anónima escribieron mensajes incitando a que se matara, que era una basura “Hasta el día de hoy sigo con psicólogos y tomando pastillas para poder sobrellevar mi ansiedad y depresión y aún están los recuerdos, pesadillas y crisis de pánico que vienen cuando recuerdo esto”.  

El Ministerio de Salud por medio de la Guía Práctica en Salud Mental y Prevención de Suicidio para Estudiantes de Educación Superior, declara que los problemas de salud mental afectan a 2 de cada 10 personas en Chile y 1800 personas mueren al año por suicido y por cada uno de estos, alrededor de 20 personas realizan un intento. Z.D.R.L lo intentó, gracias a su hermana menor fue solo un intento que la llevo a buscar ayuda.

F.P.L.M (18 años) sufrió acoso por parte de 9 de sus compañeros desde quinto básico hasta segundo medio, maltratos verbales tanto en persona como por redes sociales, el motivo, su apariencia física. El acoso comenzó porque realizó acciones para gustarle a un compañero, las que fueron usadas en su contra por este grupo. En primero medio se involucró sentimentalmente con uno de ellos, quien tuvo una conducta violenta “me zamarreaba o me obligaba a darle besos tomándome fuerte la cara e incluso intentó hacer que yo le practicará sexo oral, fue traumático”. Esta situación la informó por medio de una funa masiva en el colegio, pero solo consiguió ser culpada por no informar a tiempo, recibió amenazas de expulsión y la derivaron a un psicólogo, mientras que su compañero no fue objeto de ninguna acción por parte del colegio. Además, relata “no hay día que no sienta culpa y vergüenza, llevo dos años en terapia y aún lloró cuando me acuerdo. Pensé varias veces en suicidarme por lo que estaba pasando”.

“Bullying, Un Mal Compañero”

Enrique Encina, también llamado “Nanito”, apodado así por ser el menor de tres hermanos, era  un niño que desde temprana edad tuvo problemas de salud que le impidieron crecer de manera normal al resto de sus pares, a los ocho años este problema de estatura se comenzó a hacer notorio dentro de su curso, mientras sus demás compañeros comenzaban su etapa de crecimiento, “Nanito” mantenía su estatura. Las pequeñas burlas o bromas no tardaron mucho en llegar.

Al inicio, él lo tomaba más a la ligera pero cuando éstas comenzaron a ser recurrentes, con golpes y cada vez más hirientes, su perspectiva y posición ante la situación cambió. “Me tuvo muy mal, porque duró mucho tiempo. Yo no entendía qué pasaba, porque me molestaban si yo siempre había sido buen compañero”, estos hechos tuvieron un efecto devastador en su autoestima, que se vio afectada y disminuida, además una constante tristeza, inseguridad y escasas ganas de asistir al colegio “Eso fue muy duro, estuve con tratamiento con psicólogos y todo eso.”

Hoy, aunque ya ha superado esa etapa de su vida no lo niega ni lo olvida. Por ese motivo, a sus cuarenta años intenta ser una ayuda para solucionar este problema “Bullying, Un Mal Compañero” es una consultora creada por él mismo que está destinada a los colegios de la región con el objetivo de educar a los alumnos más jóvenes sobre el bullying, lo que es, cómo evitarlo y detectarlo.

 Enrique visita colegios de la región y durante una hora académica lleva a cabo una presentación donde cuenta su historia a través de un video didáctico, especialmente enfocando a los niños, para posteriormente realizar actividades que fortalezcan el compañerismo entre los alumnos del curso. Según él, los primeros años de educación escolar son la clave para instruir a los niños sobre este tema y así evitar que se establezca un ambiente propicio para el bullying “Esto tiene que ir en paralelo a un procedimiento que tenga el colegio” destaca. Sin embargo, también afirma que la educación parte desde la familia y que un niño debe tener una base de valores sólida antes de llegar al colegio para evitar que se convierta en un potencial victimario “La educación es el cincuenta por ciento en la casa y el otro cincuenta por ciento en el colegio. Entonces tiene que haber una preocupación, porque el niño está la mayor parte del tiempo en la casa”.

Según un estudio de Unesco del año 2019 la apariencia física, la raza, nacionalidad o color de piel son algunas de las razones más comunes por las cuales se realiza bullying.  Mientras que la Organización de las Naciones Unidas (2018) indica que este se da “en contexto de desigualdades económicas y sociales como la pobreza y normas de género, y los factores de riesgo son mixtos y a menudo específicos del país y el contexto”.

Aspecto físico, personalidad, status social son algunos de los factores por los que las y los estudiantes son discriminados y atacados en su contexto escolar, a pesar de ser experiencias pasadas, las consecuencias negativas en su salud mental repercuten en el presente. El desafío es poder controlar el acoso escolar a tiempo y no se trata solo de aplicar protocolos y esperar a que sean efectivos, esta es una problemática que debe abordar como sociedad para educar en integración, empatía y respeto.

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