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De una crisis a otra: La sequía amenaza la supervivencia de las abejas en la Región de Coquimbo

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De una crisis a otra: La sequía amenaza la supervivencia de las abejas en la Región de Coquimbo

La falta de alimentos debilita el sistema inmunológico de las abejas por lo que se encuentran más propensas a sufrir enfermedades como la varroasis que es de las principales contra las que lucha el gobierno y los apicultores. 

Por: Daniela Bustamante y Joaquín Gorostiaga

Las pérdidas de lluvias causaron una escasez hídrica de tal magnitud en nuestro país, que se le denominó “megasequía”, en el año 2015, por investigadores del Centro del Clima y Resiliencia de la Universidad de Chile. La Región de Coquimbo es una de las más afectadas, ya que lleva más de 10 años en sequía y ha tenido inviernos con 87% de lluvias menos del promedio, según datos de la Dirección General de Aguas. Esta situación no solo genera problemas a los habitantes de la zona, sino que también amenaza a especies como las abejas que cumplen un rol esencial en las plantas y cultivos, además de ser protagonistas en la apicultura, actividad económica que entrega sustento a familias y emprendedores. 

La apicultura consiste en criar y cuidar abejas en apiarios con el fin de obtener productos que ellas mismas producen, como la miel, jarabe, propóleo, entre otros. La producción de miel es exportada en cerca de un 90% a los mercados de la Unión Europea y Estados Unidos, constituyéndose como el principal producto pecuario primario exportado por Chile, de acuerdo a datos de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA). Es por ello, que este antiguo rubro es tan importante para el desarrollo agricultor del país, sin embargo, la sequía se asoma como un factor amenazante para el éxito de estas exportaciones.

Los apicultores de la Región de Coquimbo lo tienen bastante claro. Además de estar preocupados por esta situación, que puede afectar a su economía, también entienden la importancia de estos insectos. Julio Vega Moreno, presidente de la Agrupación Apicultores del Valle Del Elqui, es protagonista y testigo de las consecuencias de la sequía.

Julio Vega Moreno, presidente de la Agrupación Apicultores del Valle del Elqui

¿Cómo es que se ha visto amenazado el rubro por la sequía?

“Primero decir, que las abejas tienen un vuelo de hasta 3 kilómetros en busca de alimento que para ellas es el néctar y el polen. El néctar les aporta calorías y el polen proteínas. Mientras mayor diversidad floral tengan, mejor es su nutrición. Segundo, la situación geográfica en la que se encuentran nuestras colmenas, por ser un valle muy angosto, está rodeada de agricultura industrial y cerros. Cuando llueve, todos los cerros del sector florecen, generando una gran entrada de néctar y diversidad de polen. Cuando nos enfrentamos a sequía, las abejas sólo pueden optar a vegetación que en mayor o menor medida está afectada por la aplicación de venenos agrícolas, generando crecimiento reducido y deficiente, bajo copio y en el peor de los casos, muerte masiva de abejas”.

¿Qué estrategias ha tenido que tomar al respecto?

“Como agrupación, estamos en campaña de visibilizar la importancia de las abejas medioambientalmente hablando. Tienen beneficios económicos que genera esta actividad, ya sea por la comercialización de los productos como la miel, polen, cera, material vivo, propóleos, polinización y una nueva veta que se abre, que es el turismo apícola. Por otro lado, estamos acercando al medio local nuestra actividad para traer nuevos apicultores a este oficio, especialmente niños, niñas y jóvenes en general”.

¿Las autoridades competentes han tomado medidas eficientes frente a esta situación?

“Se nos ha hecho llegar fructosa y tortas proteicas para la alimentación de las abejas”.

¿Cómo ven esta situación los demás apicultores? 

“Con desazón y esperanza. En realidad, mientras no existan políticas a nivel central que promuevan, fomenten y protejan nuestra actividad, solo somos obstinados apicultores (…) observadores de lo que se hace y que por sentido común no se debiera hacer”.

¿Siente que esta situación se puede solucionar a futuro?

“Mientras no existan leyes claras y que no sea la ley del oeste es difícil. Solo nos queda confiar en la presión que puede hacer la población para garantizar un ambiente sano”.

La mirada de las autoridades

Al tratarse de una problemática medioambiental, no es menor la preocupación que esta genera, así lo expresa el director del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) y Seremi subrogante de Agricultura, José Sepúlveda, quien asegura que la preocupación desde el gobierno existe. “Cómo Ministerio de Agricultura tenemos un profundo compromiso en apoyar el desarrollo de la apicultura, tanto por el alto valor ecológico que esta actividad representa, como también por su importancia cultural y social en territorios rurales«.

Según lo señalado por Secretaría Ministerial de Agricultura, la ayuda ha existido a través del presupuesto de Emergencia que contempla INDAP, con lo que se benefició a más de 300 apicultores de la región con la entrega de jarabe de fructosa y complejo proteico para sus colmenas en abril de 2021. Los apicultores también pueden optar al Seguro Apícola con subsidio del Estado, que busca asegurar a los afectados frente a pérdidas en producción. 

Junto a lo anterior, la autoridad señala que “los programas regulares de INDAP, responden a diversidad de requerimientos de los usuarios de la institución, a través de la entrega de financiamiento, asesorías y/o capacitación.”  Del mismo modo, Sepúlveda agrega que han apoyado el Proyecto de Ley Apícola, facilitando antecedentes que permitan el desarrollo de la discusión y la posterior obtención final de la misma ley.

José Sepulveda, director de INDAP y Seremi subrogante de Agricultura 

Tesoros del ecosistema 

Las abejas son indispensables para el éxito de los cultivos a través de la polinización, un proceso en donde transfieren el polen (célula masculina) desde los estambres (parte masculina de la flor) hasta el estigma, (parte femenina de la flor) produciendo frutos y semillas. 

De acuerdo a las cifras de la Fundación Abejas de Chile, en territorio nacional existen más de 450 especies nativas descritas a la fecha, de las cuales un 70% son endémicas, lo cual significa que sólo están en localidades específicas del país. Es aquí en donde se debe hacer la distinción entre abejas melíferas que son las que producen miel y abejas nativas, “la mayoría de las abejas nativas no viven en colmenas, sin embargo, cumple un rol fundamental en la preservación de bosques nativos y en la polinización de algunos frutos”, sostiene Enrique Mejías, bioquímico y doctor en Ciencias de la Agricultura en conversación con CNN. 

Si bien, son muchos los damnificados por la escasez hídrica, es necesario entender al ser humano como parte de una cadena que involucra a un sinfín de actores, dentro de los cuales se encuentran las abejas. De este modo, es que se busca realzar la importancia de estos insectos dentro del ecosistema, pues su desaparición puede poner en riesgo no solo a quienes viven de la apicultura, si no que también a los ciudadanos comunes y corrientes.  Tanto así, que en el año 2017 la ONU nombró el 20 de mayo como el Día Mundial de las Abejas, el cual busca concientizar acerca de la importancia de los polinizadores, las amenazas a las que se enfrentan y su contribución al medioambiente.

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