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Liqui Amancay: Blues ardiente en el corazón de la Compañía Baja

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Liqui Amancay: Blues ardiente en el corazón de la Compañía Baja

El conjunto bluesero forma parte de los grupos musicales que aparecerán en el largometraje documental “Desde el Otro Lado del Río”

La muerte de su antigua banda y un período emocional marcado por la tristeza llevó al músico Víctor Astorga a buscar refugio en la creación de una guitarra inspirada en los “cigarbox”, instrumentos de cuerda hechos de cajas de madera y basura creados a principios del siglo XX por artistas afroamericanos que buscaban callar el hambre y el racismo con música. Este sentimiento y la magia detrás del blues inspiró a Víctor a buscar un concepto, una palabra en la lengua del pueblo Diaguita que atrapara esa emoción.

Así nace Liqui Amancay (fuego del corazón en lengua Cacán), una banda de blues compuesta por él y el guitarrista Claudio Ángel originaria de Las Compañías cuya música, explica Astorga, está inspirada en “nuestras vivencias, porque cada letra es un recuerdo que hemos vivido. Esto se relaciona con la memoria, con el ejercicio que hacemos al ver nuestro pasado con cariño, idea que además inspiró el nombre del grupo, porque creemos que es importante recordar nuestros pueblos originarios y rescatar su patrimonio perdido en la Región de Coquimbo”.

Los vestigios de la memoria

Para Víctor, la música de Liqui Amancay “expresa la belleza detrás del inevitable paso del tiempo y esto lo veo en las calles que me vieron crecer acá en Las Compañías, los amigos que ya no están, los niños que se hacen adultos y en todo lo que demuestra que solo somos energías que están de paso en la vida”.

Y agrega con nostalgia “destaco con cariño ciertos lugares de acá, como la Quebrada del Jardín, que es mi rincón favorito de la infancia, donde me críe jugando con vecinos en el antiguo bosque de eucaliptos que existía antiguamente o iba con mi familia los domingos a hacer un asado o compartir un tecito. Recuerdo también la planta El Brillador, ir a andar en bici y llenarnos de tierra con mis amigos en unas bajadas gigantes que hay allí”.

Por último, expresa que “es fuerte para mí el presente de estos lugares, porque me da mucha tristeza el abandono y la inconsciencia que les afecta; debemos cuidar el pasado, porque recordarlo nos da la posibilidad de pensar en lo que queremos a futuro, y si no tenemos conciencia de este, de nuestras raíces, no podemos construir un buen porvenir”.

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