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[Opinión] Ciberacoso: Una enfermedad social detrás de una pantalla

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[Opinión] Ciberacoso: Una enfermedad social detrás de una pantalla

Por Rodrigo Ledezma:

Docente Inacap La Serena – Área ciberseguridad y tecnologías de la información.
Magíster en ciberseguridad, Ingeniero en telecomunicaciones y computación.

Muchos niños y adolescentes víctimas del bullying vieron con felicidad este confinamiento obligado, ya que este alejamiento los mantuvo libres de las constantes agresiones físicas y ataques de sus acosadores. Lamentablemente, los abusos y agresiones se han trasladado de las aulas a los celulares, computadores y tablets. Las múltiples instancias de comunicación provistas por los medios digitales son utilizadas por los agresores para expandir, mantener y aumentar el acoso y agresiones hacia sus víctimas. El anonimato aparente, el distanciamiento físico, la sensación de menor exposición, la inmediatez, la falta de regulación y de normas de censura hacen que a los acosadores les sea cómodo trasladar el bullying a un ciberbullying.

«El 33% de los niños y adolescentes de América del Norte, Central y América del Sur y España, afirmaron haber sido víctimas de ciberbullying o ciberacoso durante la cuarentena originada en la pandemia de coronavirus que afectó y afecta al mundo entero durante este 2020» (Según informe de ONG Internacional ‘Bullying Sin Fronteras’), siendo Twitter, Facebook e Instagram las principales plataformas elegidas por los ciberacosadores. En este sentido, es de suma importancia saber que las consecuencias que el ciberacoso pudiese generar en millones de niños, niñas, adolescentes y jóvenes son muy graves, es decir, las continuas torturas pueden provocar enfermedades, tales como la depresión, estrés, estados de angustia e incluso puede provocar la muerte, puesto que muchos jóvenes optan por el suicidio, como una forma de escapar de este acoso.

La prevención es el mejor camino, detalles pequeños como establecer y mantener una relación basada en la confianza y la comunicación, potenciando la confianza, la autoestima, la empatía, el autocontrol y el manejo adecuado de conflictos son herramientas que permiten gestionar y responder adecuadamente en caso de sufrir un ciberacoso.

Hoy más que nunca debemos estar atentos a señales como tristeza, decaimiento, alteraciones del ánimo o del sueño, aprehensión o indiferencia en el uso de Internet. Estas señales pueden alertarnos de un posible ciberbullying.

Si llegamos a detectar un escenario de ciberbullying debemos actuar con serenidad, propiciando no dañar la autoestima de la víctima, evitando culpabilizar, establecer la confianza mediante la búsqueda de soluciones de manera constructiva. Si es posible debemos guardar las evidencias físicas, (por ejemplo, fotos, pantallazos de conversaciones, etcétera), que nos permitan exponer la situación y denunciarla.

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