Valle de Copaos nació en plena pandemia, cuando un grupo de músicos de Ovalle comenzó a reunirse a pura guitarra en el puente Viñita. Seis años después, bautizaron su estilo como “cumbia guachaca”, tienen un disco publicado y preparan el segundo. En sus canciones aparecen las ferias libres, las costumbres locales, el agua y distintos rincones de la provincia. También una realidad que han debido enfrentar en el camino: hacer música desde regiones puede abrir puertas, pero también cerrar otras.
En 2020, cuando las restricciones sanitarias dificultaban cualquier intento por reunirse, un grupo de músicos ovallinos encontró una alternativa. Sin amplificación y al aire libre, comenzaron a ensayar en el puente Viñita y en los peñones.
De uno de esos encuentros surgió también el nombre de la banda: Valle de Copaos.
Seis años después, el proyecto tiene un estilo con nombre propio, un álbum publicado y otro próximo a estrenarse. Hay algo, sin embargo, que no ha cambiado desde aquellos primeros ensayos: la intención de que Ovalle pueda reconocerse en sus canciones.
Una cumbia con apellido propio
“Cumbia guachaca”. Así decidieron llamar a su propuesta.
El concepto mezcla elementos de la cumbia chilena clásica, la nueva cumbia chilena y la cumbia norteña. Sobre esa base aparecen letras que transitan entre lo cómico y lo tragicómico, el amor, el desamor, las problemáticas sociales y las tradiciones de la zona.
“Comúnmente destacamos lugares y costumbres de nuestra perla del Limarí, a través de nuestras canciones y videoclips”, explica a #EsHoy Thomás Weber, vocalista y compositor de la banda.
Pero Valle de Copaos no siempre sonó así. En sus primeros años experimentaron con el ska y el dancehall. Con el paso del tiempo, y también con el recambio de integrantes, fueron concentrándose en la cumbia.
La razón, según explican, fue sencilla: es el género que mejor los representa y que, al mismo tiempo, refleja “la alegría de nuestra gente”.
Ese proceso tomó forma en septiembre de 2024, cuando publicaron La Espinita, su primer álbum, compuesto por diez canciones.
El Limarí convertido en canción
El territorio no funciona únicamente como escenario para Valle de Copaos. También aparece como protagonista.
En 2022 lanzaron El Saqueo, probablemente una de sus canciones más directas en términos sociales. El tema aborda la problemática del agua desde la mirada de la banda y cuestiona el aprovechamiento de un recurso que consideran de todos por parte de grupos con mayor poder económico.
Con el tiempo, sin embargo, las letras de Valle de Copaos comenzaron a transitar hacia otro registro. La banda reconoce que actualmente su propuesta está “más ligada a la entretención transversal” y que no ha vuelto a desarrollar canciones con un contenido social tan explícito como El Saqueo.
Eso no significa, dicen, que aquella mirada haya desaparecido. Sostienen que permanece de manera más implícita en canciones como Vacaciones y Chita que está helao.
La geografía, en cambio, nunca abandonó sus composiciones.
En D’ Verdura, canción que presenta su nuevo disco, trasladaron la historia hasta la feria de las pulgas de Ovalle. Allí construyeron un coqueteo popular entre un feriante y su casera.
La anécdota de la grabación también terminó siendo bastante menos glamorosa que cualquier videoclip musical: el mayor desafío no estuvo en las cámaras ni en la producción, sino en conseguir que los protagonistas coincidieran en sus horarios.
Hacer música desde Ovalle
Ser una banda de una comuna alejada de Santiago tiene, según Valle de Copaos, una doble cara.
En Ovalle han conseguido hacerse conocidos y sienten la valoración del público. Las dificultades aparecen cuando llega el momento de encontrar escenarios donde tocar.
Weber cuenta que en la comuna y sus alrededores existen actividades prácticamente todos los fines de semana, pero sostiene que buena parte de la programación privilegia a la cumbia ranchera, reduciendo las posibilidades para propuestas como la de ellos.
La distancia también pesa.
Las cerca de cinco horas que separan Ovalle de Santiago han significado que algunas invitaciones a instancias musicales deban quedar en el camino simplemente porque no existen los recursos necesarios para trasladar a toda la banda.
“Es una lucha constante seguir abriendo puertas para los músicos de la provincia del Limarí, sobre todo cuando no hay ningún pituto”, afirma Weber. A su juicio, esas redes siguen teniendo un peso importante dentro del rubro.
Un nuevo disco y un sueño llamado Pampilla
Durante 2026, Valle de Copaos obtuvo financiamiento del fondo de creación FONCREA de la Corporación Cultural Municipal de Ovalle. Los recursos les permitieron financiar su segundo álbum, Limarí es la cumbia.
D’ Verdura funciona como su primer adelanto y el disco tendrá su presentación en vivo el próximo 24 de octubre en el Club Social 21 Amigos de Ovalle.
A eso suman la relación que han construido con otras agrupaciones de cumbia y de distintos estilos de la Región de Coquimbo, donde aseguran encontrar apoyo y colaboración.
Ahora las metas comienzan a crecer. Primero quieren consolidarse en la región. Después, recorrer Chile.
Y entre medio aparece un escenario que se repite cuando hablan del futuro: La Pampilla de Coquimbo. “Sería un sueño cumplido para la banda estar ahí por mérito artístico”, señala Weber.
Mientras trabajan para llegar hasta ese escenario, hay otro público al que quizás podrían conquistar de una manera bastante más inesperada. En el videoclip de D’ Verdura, algunos integrantes aparecen utilizando poleras de Hunter x Hunter y One Piece. No hubo estrategia detrás ni un intento deliberado por acercarse al mundo otaku. Fueron simplemente las prendas que eligieron esos músicos para la grabación.
Hasta ahora Valle de Copaos nunca ha compuesto una canción pensando en ese público, aunque tampoco descartan hacerlo. “Podría resultar bastante interesante”, dicen.
Después de todo, una banda que comenzó tocando a pura guitarra bajo un puente ya aprendió que algunos caminos aparecen precisamente cuando nadie los estaba buscando.


