El alcalde de Coquimbo sacó cuentas positivas de la primera transmisión nacional de la “fiesta más grande de Chile” y abrió la puerta para repetir la experiencia. Eso sí, puso una condición: que la televisión no termine modificando aquello que distingue a La Pampilla, desde las familias acampando en los cerros hasta el comercio y una celebración que funciona las 24 horas.
La Pampilla de Coquimbo vivió este año un estreno que podría marcar un precedente para sus próximas ediciones. Por primera vez, la tradicional celebración coquimbana tuvo una transmisión televisiva nacional, llevando el Escenario Monumental y parte de la experiencia pampillera a las pantallas de todo Chile.
El alcalde de Coquimbo, Alí Manouchehri, evaluó positivamente el debut y destacó especialmente que la pantalla permitió mostrar algo más que la parrilla de artistas.
“Indudablemente, salir a todo Chile mostrando lo que es la fiesta de La Pampilla, pero no solo el espectáculo televisivo o el show, sino mostrando lo que significa la fiesta, la gente acampando en los cerros, el comercio, nuestra gastronomía. Creo que fue algo bien positivo y eso nos tiene a nosotros bien contentos”, señaló en entrevista con radio Guayacán.
“Esto no es Viña ni Olmué”
El buen balance, sin embargo, viene acompañado de una condición para cualquier futura transmisión. Ante la posibilidad de que La Pampilla avance hacia un modelo televisivo similar al de otros grandes eventos nacionales, Manouchehri descartó que la celebración deba transformarse para adaptarse a la pantalla.
“Yo creo que nunca hay que perder la esencia que tiene La Pampilla. Esto no es un Festival de Viña, no es el Festival de Olmué. Esta es una fiesta que tiene 24 horas continuas, o sea, La Pampilla no cierra. Nosotros seguimos trabajando en el día a día los que organizamos esto y la gente tampoco abandona el recinto. Entonces, todo eso hace que esta fiesta sea muy especial”, sostuvo.
A eso sumó otros elementos que, a su juicio, hacen particular a la celebración coquimbana.
“Que tengamos a los coquimbanos y coquimbanas, y a gente de distintas partes de la región acampando en los cerros también le da su particularidad. Que el recinto del evento monumental, el escenario principal, tenga una capacidad que puede llegar a las 200 mil personas también lo hace diferente a cualquier tipo de festival. Yo creo que no hay comparativa ni con Olmué ni con Viña con lo que se vive en la fiesta del 18 de septiembre acá en Coquimbo”, agregó.
Precisamente compatibilizar esa experiencia presencial con las exigencias de la televisión fue uno de los principales desafíos del estreno. El alcalde reconoció que durante la primera jornada las tandas comerciales terminaron teniendo efectos sobre quienes estaban frente al escenario.
“Creo que es lo más difícil de la televisión, que tampoco nosotros estábamos muy acostumbrados a hacer coincidir quizás lo que está saliendo en televisión con lo que está sucediendo en el espectáculo. A veces nos pasó, principalmente el primer día, que cuando se iban a pausas comerciales el escenario quedaba un poco silenciado, lo que generaba también que la gente que va a disfrutar, a vivir esta fiesta, se viera como un poco en pausa”, explicó.
La fórmula comenzó a ajustarse en las jornadas siguientes. “Fueron correcciones bien puntuales, la gente se mantuvo a tope disfrutando. Creo que pasó un poco desapercibido que se estaba televisando, y esa es la intención”, afirmó.
Para Manouchehri, esa experiencia dejó una distinción que será clave si las cámaras regresan en próximas ediciones.
“Una cosa es todo el espectáculo que se da en la televisión, con sus pausas, con sus tandas comerciales, y otra es todo lo que significa de manera presencial, lo que vive la gente que no solo participa del show, sino de lo que vive en la Pérgola, de lo que vive en los cerros, de lo que se vive en el comercio. Son cosas que pertenecen a la identidad de la fiesta y que nosotros no estamos tampoco disponibles a tranzarlo por la televisión”, enfatizó.
El jefe comunal agradeció la disposición de Mega para introducir cambios durante la propia celebración y aseguró que todavía existen aspectos que pueden seguir afinándose.
Y la puerta para una nueva transmisión quedó abierta, incluso si en el futuro aparece otro canal interesado.
“Si el día de mañana es Mega o es otro canal, nosotros también podemos estar abiertos a seguir haciéndolo en la medida de que se cumpla con lo que solicitamos nosotros, la gente que está acá, la gente que la visita, los coquimbanos, para que se pueda hacer de buena manera sin afectar quizás la presencialidad”, señaló.
Una vitrina para todo Chile
El otro elemento que destacó el municipio fue el alcance conseguido con el debut. Manouchehri aseguró que los productores terminaron satisfechos con la experiencia, pese a que para el propio equipo televisivo significaba enfrentarse a una celebración que varios de sus integrantes nunca habían conocido presencialmente.
“Para Mega fue un desafío bien grande venir a transmitir una fiesta que no conocían, que no conocían el funcionamiento. Había muchas personas que no habían venido nunca”, comentó.
A juicio del alcalde, la experiencia permitió mostrar la celebración fuera de las fronteras regionales y comenzar a fortalecer su posicionamiento.
“Salimos a todo Chile, se gana en rating también, que es un tema importante que hace ser llamativo también que los chilenos puedan mirar La Pampilla desde sus hogares más allá de donde se encuentren”, sostuvo.
A ello sumó el alcance de las plataformas digitales.
“Más de 400 mil personas, 500 mil personas están observándolo desde las plataformas digitales, desde YouTube, desde distintos mecanismos para poder acceder a la fiesta. También nos permite ir posicionando de buena manera la marca Pampilla, que creo que es una marca que va a ir en crecimiento”, afirmó.
El otro balance: comercio y alta convocatoria
La evaluación positiva de Manouchehri no se quedó únicamente en la televisión. El alcalde destacó la asistencia y el movimiento económico que significó abrir nuevamente el recinto para cientos de comerciantes y emprendedores, especialmente después de los efectos que dejó la catástrofe en la zona.
“Se apertura la fiesta más grande de Chile, entregándole la posibilidad a cientos de comerciantes, pisqueros, cerveceros, a gente que se dedica a diferentes rubros, que les permite que esta fiesta les genere un ingreso después de meses donde, lamentablemente, después de la catástrofe se vieron bien golpeados”, señaló.
Manouchehri aseguró que pudo conversar con varios de ellos durante las jornadas y que el balance también fue favorable.
“Tuvimos cifras bien altas con respecto a las visitas. Eso también es bien importante porque, en la medida que más gente va, a ellos les va mejor, y la gente respondió. Eso permitió que cientos de comerciantes generaran recursos, que hubiera una inyección directa a los bolsillos de las familias, tanto de personas de la comuna de Coquimbo como también de las personas que vinieron a acompañarnos de otras partes de la región”, afirmó.
De esta forma, el estreno televisivo dejó abierta una nueva ventana para La Pampilla. La intención es que las cámaras puedan volver y que la fiesta siga llegando a todo Chile, pero manteniendo una premisa que Manouchehri repitió en su balance: crecer en exposición sin sacrificar aquello que hace que La Pampilla sea La Pampilla.


