Desde los rincones menos visibles de La Serena y Coquimbo, la actriz, dramaturga y escritora Silvia Castañeda Pizarro – conocida como Mary Colores – impulsa una apuesta por la escritura escénica y la creación de una editorial teatral destinada a voces emergentes de la región, en un esfuerzo por consolidar el teatro como un género literario con mayor circulación y reconocimiento.
Bajo esa premisa creó Editorial Inquilina, un sello dedicado exclusivamente a publicar teatro de autores y autoras emergentes, con especial énfasis en miradas regionales y contemporáneas.
En conversación con #EsHoy, Mary Colores profundiza en una labor que cruza creación literaria, formación teatral y propuestas de lectura accesibles para distintos públicos.
Un camino hacia la dramaturgia
Desde su infancia, su interés por la escritura se fortaleció a partir de experiencias escolares vinculadas al lenguaje. “Me gustaría conservar, o recuperar, esos cuadernos donde me pedían escribir un cuento, una poesía, algo corto pero lleno de creatividad”, relata.
“Cuando estudiaba dramaturgia me di cuenta de que leemos súper poco teatro. Se vuelve un género poco leído y poco publicado en comparación con la poesía y la narrativa. Creo que encontré un área que hay que explorar: un mundo más complejo, difícil e interesante”.
Durante varios años trabajó en una escuela, donde tuvo la oportunidad de acercar el teatro y la escritura dramática a jóvenes estudiantes. Allí les enseñó que existen múltiples maneras de escribir teatro, desde la reflexión y el pensamiento crítico hasta la creatividad escénica.
“Escribir teatro es escribir sobre cualquier tema, pero con reglas muy distintas. No se puede escribir todo lo que piensan los personajes, sino que debe quedar espacio para la interpretación, aunque lo suficientemente claro para que pueda entenderse. Es una labor difícil porque requiere observar la naturaleza humana, encontrar las palabras para dibujar un entorno y crear desde cero la forma de hablar de una persona. Requiere mucha creatividad y es todo un universo que me fascina”.
“Yo quiero escribir teatro”
Su recorrido como autora comenzó en redes sociales, donde compartía reflexiones breves y textos poéticos que luego dieron forma a su primer libro, Catarsis, publicación que reunió escritos difundidos inicialmente en Instagram y Facebook.
Su apuesta no se limita a escribir obras, sino también a ampliar el acceso a ellas. “Lo que hacemos es abrir espacios para estas voces, que tienen una mirada regional y territorial, y dar notoriedad a nuevos creadores del pensamiento teatral más contemporáneo”.
En su editorial, los libros suelen incorporar mediaciones como títeres, máscaras, láminas para colorear y materiales complementarios, con el objetivo de acercar el teatro a niñas, niños y jóvenes.
Sus proyectos y obras actuales
Entre sus publicaciones recientes destaca El club secreto de villanos y villanas, libro infantil que resignifica personajes históricamente vistos como malvados y propone mirarlos desde su humanidad y contradicciones.
“Lo que busca este libro es dar una vuelta a las historias de vida de estos villanos para entender su humanidad, para entender que siempre hay dos versiones de una historia. Es un libro infantil que trae una credencial para que puedan ponerse un nombre de supervillanos y un superpoder, involucrando así a los niños y sumergiéndolos en la obra”, sostiene.
La autora también desarrolla propuestas vinculadas a la dramaturgia contemporánea, como #TodasSomosSiri, centrada en la rebelión de asistentes virtuales contra un sistema patriarcal.
Sus obras pueden conseguirse a través de Teatro Delirante, donde en la sección “Investigación” se encuentran los libros de Editorial Inquilina con envíos a todo el país. También están disponibles mediante venta directa a través del Instagram de Mary Colores y de la propia editorial.
Desafíos del teatro en regiones
Uno de los principales desafíos que identifica es el centralismo editorial y cultural, especialmente para quienes crean desde regiones. La escritora subraya que publicar, financiar y difundir teatro resulta especialmente difícil fuera de Santiago, donde se concentra gran parte de las oportunidades del circuito literario y teatral.
“Ya escribir teatro es un desafío porque existen pocas editoriales destinadas a la dramaturgia. De ahí que abrí este espacio editorial, precisamente para publicar solo teatro. Pero no es solo la falta de editoriales: hacer un libro también es costoso y muchas veces los autores debemos autopublicarnos y autofinanciarnos, además de promocionarnos con nuestros propios recursos, sabiendo que las grandes oportunidades siguen estando en Santiago”, comenta.
Pese a ello, su meta es clara: continuar publicando obras para distintos públicos y verlas montadas en escenarios de todo el país. En ese horizonte, Mary Colores busca consolidar un proyecto creativo que combine escritura, circulación editorial y mediación cultural, con el teatro como eje central de su trabajo.
Por: Valentina Cristin Pastén González


