De emprendimiento escolar en La Serena a marca nacional: el salto de Hair Fashion Colors 

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De emprendimiento escolar en La Serena a marca nacional: el salto de Hair Fashion Colors 

Hace siete años, una joven de La Serena aparecía en #EsHoy contando cómo, con sólo $50.000, había logrado despachar más de 2.000 pedidos mensuales de tinturas veganas y reunir más de 173 mil seguidores en Instagram.

Hoy, esa misma historia sumó un nuevo capítulo.

Hair Fashion Colors ya no es solo un emprendimiento digital, ya que cerró su operación en la Región de Coquimbo, trasladó su centro a Santiago y dio el salto a la colorimetría profesional con su propio salón.

Su fundadora, Alejandra Cortés Galleguillos, repasa cómo pasó de vender desde una sala de clases del Colegio Seminario Conciliar de La Serena a consolidar una marca en la capital.

El primer gran salto

Cuando comenzó, las tinturas de color fantasía era un mercado pequeño. No era una tendencia masiva, ni había la competencia actual. 

Por eso, con tan solo 17 años, Alejandra apostó por un nicho que recién comenzaba a visibilizarse.

“Hace 12 años comencé en La Serena. Gracias a las redes sociales logramos expandirnos a Santiago, donde las tendencias en colores fantasía tienen mayor desarrollo”.

Este crecimiento fue sostenido. Los pedidos aumentaron y, aunque los despachos se hacían desde la Región de Coquimbo, la mayor parte de la demanda estaba en la zona central.

Así, instalarse en Santiago dejó de ser una opción y pasó a ser una necesidad estratégica.

Hace seis años Alejandra abrió su primer local en la Galería Dos Caracoles, en Providencia, y de esta forma, el emprendimiento ya comenzaba a consolidarse en la capital.

El impulso de la pandemia 

El 2020 trajo incertidumbre para todo el comercio en el mundo debido a la pandemia del COVID-19. Pero en el caso de Hair Fashion Colors, el efecto fue distinto.

“La pandemia nos permitió aumentar considerablemente las ventas, ya que muchas personas en casa se animaron a experimentar con colores fantasía y cambios de look influenciados por TikTok e Instagram”.

A pesar de que ese año lograron abrir su primera sucursal en Santiago, esto no duró mucho.

“Tuvimos que cerrar al público durante cerca de seis meses. Eso nos obligó a reinventarnos rápidamente fortaleciendo los despachos a domicilio mediante delivery express”.

El cierre físico fue un desafío, pero también consolidó el canal online como el principal motor del negocio.

La marca se adaptó a un consumidor digital que buscaba cambiar de imagen desde su casa.

El fin de una etapa 

Con el paso de los años, el centro de operaciones se desplazó definitivamente hacia Santiago. A fines de 2024, Alejandra tomó una de las decisiones más complejas de su trayectoria: cerrar la sucursal en La Serena.

“Los números hablaban por sí solos: en la capital se concentra nuestro mayor volumen de clientes y ventas. Fue una decisión difícil pero estratégica para el crecimiento de mi marca”.

Esa determinación marcó el cierre de un ciclo en la región donde nació el proyecto. Pero también abrió una nueva etapa profesional.

“En ese proceso estudié Colorimetría profesional y, después de titularme, se dio la oportunidad de abrir el salón, marcando una nueva etapa para mi negocio”.

Actualmente Hair Fashion Colors funciona con dos espacios en Providencia: el Local 36A, enfocado en la comercialización de productos, y el Local 9B, destinado al funcionamiento del Salón Hair Fashion Colors.

El modelo cambió. Ya no solo se trata de vender tinturas, sino de ofrecer asesoría profesional y experiencia personalizada.

En un mercado que hoy es mucho más competitivo que hace una década, la fundadora reconoce que la clave ha sido evolucionar.

“Las redes sociales siguen siendo nuestro principal motor de ventas. El algoritmo y la forma de generar alcance han cambiado con el tiempo, pero nosotros también hemos evolucionado. Nos hemos ido adaptando, aprendiendo y explorando nuevas plataformas como TikTok para no quedarnos atrás”.

Pese al traslado definitivo a Santiago, el vínculo con la Región de Coquimbo continúa siendo parte de la identidad de la marca.

“Seguimos muy conectados con la Región de Coquimbo, donde todo comenzó, ofreciendo incluso despachos gratuitos”.

12 años después de aquella inversión inicial de $50.000, Alejandra asegura que el mayor logro no está solo en las cifras ni en la expansión.

“Fuimos pioneros en color fantasía cuando aún era un mercado de nicho. Hoy nos diferenciamos por la calidad y alta pigmentación de nuestras tinturas, libres de amoníaco y formuladas para cuidar el cabello. Nuestra trayectoria, la confianza construida durante los años y las recomendaciones de nuestros propios clientes son lo que nos mantiene vigentes (…) El mayor logro es que, después de 12 años, seguimos creciendo con una comunidad fiel que confirma que todo ha valido la pena”.

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