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Coquimbo y La Serena ya son Área Metropolitana: qué significa y cómo cambia la vida en la conurbación

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Coquimbo y La Serena ya son Área Metropolitana: qué significa y cómo cambia la vida en la conurbación

Desde el 20 de enero de 2026, Coquimbo y La Serena pasan oficialmente a ser un Área Metropolitana. Aunque el concepto suene técnico, en la práctica significa algo muy concreto: ambas ciudades dejan de planificarse por separado y comienzan a organizarse como lo que ya son en la vida real, una sola gran ciudad.

Miles de personas viven en una comuna y trabajan, estudian o se atienden en la otra. Comparten calles, transporte, hospitales, comercio, playas y espacios públicos. Sin embargo, hasta ahora muchas de las decisiones se tomaban por separado, lo que genera descoordinación en temas tan cotidianos como los tacos, los recorridos de los buses, la recolección de basura o la expansión de los barrios.

Con esta nueva figura, el Estado reconoce esa realidad y permite que La Serena y Coquimbo se planifiquen juntas en áreas clave como transporte, urbanismo, infraestructura y servicios.

Entonces, ¿qué es un Área Metropolitana?

En simple, es cuando dos o más comunas que están físicamente unidas y que, juntas, superan los 250 mil habitantes, pasan a ser consideradas un solo territorio para efectos de planificación. Eso permite que temas que no respetan fronteras comunales como el transporte, la movilidad o el crecimiento urbano se aborden de manera integrada.

Es lo que ocurre, por ejemplo, en Santiago o Concepción, y ahora también en la conurbación La Serena–Coquimbo.

¿Qué cambia desde ahora?

Con su entrada en vigencia, el Gobierno Regional pasa a coordinar una serie de instrumentos que afectan directamente la vida diaria: planes de transporte, planificación urbana, inversiones en calles, espacios públicos y proyectos de infraestructura que conectan ambas comunas.

Eso significa que ya no se diseñará una ciclovía, una avenida o un sistema de buses pensando solo en una ciudad, sino en cómo funciona toda la conurbación.

Para el alcalde de Coquimbo, Ali Manouchehri, este proceso marca un punto de inflexión: “Este es un trabajo que se viene realizando hace bastante tiempo (…) se vienen grandes desafíos y oportunidades, por lo que debemos sentarnos a planificar, junto con el Gobierno Regional, las distintas iniciativas que han presentado ambos municipios, con el fin de proyectar la ejecución de un plan estratégico que mejore la calidad de vida de las personas que interactúan de manera permanente en ambas comunas”.

Desde La Serena, la alcaldesa Daniela Norambuena destaca que el nuevo estatus permite ordenar una relación que ya existía en la práctica: “Finalmente vamos a contar con la gobernanza que tanto necesitamos para esta alianza estratégica”.

Y agrega que el cambio no es sólo simbólico, sino que apunta directamente a destrabar proyectos largamente esperados:

“Esto nos permitirá concretar, a través del desarrollo de proyectos e iniciativas que nacerán desde esta conurbación, propuestas que por años hemos mencionado y que hoy podrán materializarse mediante recursos que se distribuirán de manera equitativa entre ambas comunas, impulsando su desarrollo”.

Impacto en la vida cotidiana

La creación del Área Metropolitana apunta a resolver problemas que afectan a ambas ciudades por igual. El transporte público, los tacos en las vías que conectan Coquimbo y La Serena, la ubicación de nuevos barrios, la falta de áreas verdes o la gestión de la basura son temas que ya no podrán tratarse como si ocurrieran en mundos separados.

Ahora, las decisiones deberán pensarse para ambas comunas, lo que abre la puerta a una planificación más ordenada, menos duplicación de esfuerzos y una mejor distribución de los recursos.

En la práctica, eso puede traducirse en recorridos de buses más eficientes, calles mejor conectadas, proyectos urbanos mejor diseñados y servicios que respondan a cómo realmente se mueven las personas.

Para quienes viven en la conurbación, la idea de que Coquimbo y La Serena son una sola ciudad no es nueva. Lo nuevo es que ahora esa realidad queda reconocida oficialmente, con reglas, planificación y recursos pensados para todo el territorio.

La creación del Área Metropolitana marca así el inicio de una etapa en la que ambas comunas dejan de mirarse como vecinas y comienzan a proyectarse como una sola gran ciudad, con desafíos comunes y soluciones compartidas.

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