El 15 de enero de 2003 quedó marcado como una de las jornadas más tristes para la música chilena. Ese día murió Eduardo “Gato” Alquinta, fundador, cantante y guitarrista de Los Jaivas, una de las bandas más longeva e influyente en la historia del rock chileno y una de las principales responsables de integrar la música popular con la raíz latinoamericana.
Alquinta tenía 57 años y se encontraba de vacaciones junto a su familia en la playa de La Herradura, en Coquimbo. Mientras caminaba entre rocas, perdió el equilibrio y cayó al agua, sufriendo un paro cardiorrespiratorio. Fue rescatado inconsciente y trasladado de urgencia al Hospital San Pablo de Coquimbo, donde los equipos médicos intentaron reanimarlo sin éxito. La causa oficial de su fallecimiento fue un infarto al miocardio.
La noticia provocó una inmediata conmoción en Chile y en distintos países de América Latina, donde Los Jaivas habían construido una sólida trayectoria desde la década de los 60. La despedida fue multitudinaria: más de 400 mil personas asistieron al velatorio realizado en el Centro Cultural Estación Mapocho, transformado durante días en un punto de encuentro para músicos, figuras públicas y seguidores de distintas generaciones.
Durante el funeral, los integrantes de la banda interpretaron algunas de sus composiciones más emblemáticas, entre ellas Sube a nacer conmigo hermano, en medio de un ambiente de recogimiento y emoción. Posteriormente, el cortejo fúnebre avanzó hacia el Cementerio General, acompañado por una multitud que escoltó el féretro hasta el pabellón donde descansan sus restos.


