La agrupación juvenil de La Serena obtuvo cuatro primeros lugares en el XI Festival Mundial de Orquestas, desatando una ovación en el Musikverein con un repertorio latinoamericano que incluyó homenajes a Violeta Parra y Gabriela Mistral.
La escena fue conmovedora: una ovación cerrada retumbó en el icónico Salón Dorado del Musikverein de Viena —considerado uno de los templos más importantes de la música clásica a nivel mundial— luego de la presentación de la Orquesta Filarmónica Antena, proveniente de La Serena, Chile. Bajo la dirección del maestro Daniel Flores Bennett, la agrupación juvenil conquistó a jurado y público del XI Festival Mundial de Orquestas, alcanzando una hazaña inédita para una orquesta chilena.
Cuatro primeros lugares —en las categorías de Ovación del público, Interpretación de música contemporánea, Orquesta mixta y Dirección del festival— posicionaron a Chile en lo más alto del podio artístico internacional, superando a elencos de altísima calidad provenientes de países como Italia, Croacia, China, Turquía, Malasia, Montenegro, Estonia y Turkmenistán, muchos de ellos compuestos por músicos profesionales e incluso doctores en música.
“Había orquestas de Asia, de Europa, elencos con años de trayectoria en festivales. Nosotros mostramos nuestra música con toda la emoción y la historia que traemos desde La Serena. Esto es un reconocimiento al esfuerzo colectivo y a la identidad musical que representamos”, declaró Daniel Flores a Diario El Día, visiblemente emocionado. El director, además, fue distinguido como Mejor Director del Festival y recibió una invitación para integrarse oficialmente al Comité Artístico del certamen, abriendo un inédito puente cultural entre Latinoamérica y Europa.
Un elenco forjado en comunidad
La Orquesta Filarmónica Antena nace de la Academia de Música Pedro Aguirre Cerda, una institución con más de dos décadas de trayectoria en formación musical en el sector Antena de La Serena. Gran parte de sus integrantes comenzaron en la infancia y han crecido junto al proyecto, como Raúl Castillo, violinista y profesor de la academia, con 18 años de recorrido. “Me emocioné hasta las lágrimas. Escuchar nuestros sonidos en una sala como el Musikverein fue algo impagable. Es el resultado de muchos años de trabajo silencioso, sostenido y apasionado”, expresó.
La delegación estuvo compuesta por músicos de distintas edades, muchos de ellos fundadores del proyecto. “Es un triunfo de la comunidad, de las familias que han creído en este proceso, del equipo de la academia, del barrio. No fue solo un concierto: fue una declaración de que también desde los territorios se puede llegar al escenario mundial”, agregó Flores.
Violeta y Gabriela en el corazón de Europa
El repertorio presentado en Viena tuvo un fuerte acento latinoamericano. Las musicalizaciones de textos de Gabriela Mistral y los arreglos inspirados en la obra de Violeta Parra conmovieron al público y al jurado, especialmente por su fuerza expresiva, su sensibilidad y su valor inédito. Las voces de Vanessa Zepeda Capdevila y Evelin Paz Correa, integrantes del elenco coral de la academia, dieron forma a interpretaciones que combinaron lirismo, emoción y arraigo cultural.
Luis Castro, director de la Orquesta Juvenil Ancoral de Ecuador, participante del certamen, valoró la representación continental: “Chile llevó la energía de toda Latinoamérica de una manera maravillosa. Escuchar música tradicional de nuestro continente en el Musikverein fue un privilegio. Que el premio se haya ido al sur del mundo debe llenarnos de orgullo”.
La emoción del reencuentro y la proyección
Entre el público, también hubo chilenos residentes en Austria, como Javier Honores, violista serenense radicado en Viena hace nueve años. “Fue la primera vez que escuché una cueca chilena en el Musikverein. Me sentí profundamente orgulloso. Conozco a varios de estos chicos desde pequeños, verlos ahí arriba fue indescriptible”, relató.
Para Pía Tamayo, profesora de viola e integrante del elenco, la experiencia fue un punto de inflexión personal y colectivo: “Estar ahí, frente a tanta gente, con nuestros compañeros, fue emocionante hasta las lágrimas. Esto demuestra que con compromiso, amor por la música y trabajo de años, se puede llegar lejos”.
La participación de la orquesta fue posible gracias al financiamiento del Gobierno Regional de Coquimbo, que apoyó el traslado del elenco, así como al respaldo del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través del Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras (PAOCC), que ha fortalecido sostenidamente el trabajo de la academia.
Un hito que abre caminos
La invitación a Daniel Flores a integrar el Comité Artístico del Festival Mundial de Orquestas representa más que un reconocimiento personal: es la posibilidad de establecer una red permanente entre instituciones musicales de América Latina y Europa. “No quiero que esto sea un hecho aislado. Quiero que abramos un círculo donde nuestras músicas dialoguen, se fortalezcan y estén presentes en el mundo con la dignidad que merecen”, declaró a Diario El Día.


