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Mujeres se organizan en La Serena y Coquimbo para hacer trekking en grupo y crear espacios seguros

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Mujeres se organizan en La Serena y Coquimbo para hacer trekking en grupo y crear espacios seguros

Cada domingo por la mañana, un grupo de mujeres de La Serena y Coquimbo se calza sus zapatillas, llena sus botellas de agua y parte rumbo a los cerros y senderos de la región. No se trata solo de deporte o turismo local. Es una caminata con propósito: reencontrarse con una misma, compartir experiencias, construir comunidad y, sobre todo, recorrer juntas caminos que solas serían más difíciles de transitar.

La iniciativa, nacida de forma orgánica y autogestionada, está liderada por Paulina Munizaga, productora y gestora cultural. Ella, madre de dos hijos pequeños y separada, decidió convertir su necesidad personal de autocuidado y conexión con la naturaleza en una propuesta colectiva que hoy suma cada semana a más mujeres deseosas de compartir una experiencia diferente y segura en medio de la naturaleza.

«Me inspiró mi propia experiencia como mujer que lleva sola un hogar, que trabaja, estudia y que necesita espacios para reconectarse», comenta Paulina a #EsHoy. «Vi que muchas estaban en la misma: agotadas, sin tiempo para sí mismas, con ganas de hacer algo pero sin saber cómo o con quién. Esta comunidad surge de ahí, de la necesidad de apoyarnos, de motivarnos entre nosotras y de recuperar la energía vital caminando juntas por un sendero».

Caminar en compañía, sanar en comunidad

El grupo, abierto y sin requisitos más allá de las ganas de participar, se organiza a través de WhatsApp. Cada semana se comparte el punto de encuentro, la duración estimada del recorrido y recomendaciones para disfrutar con seguridad y calma. No hay exigencias físicas ni experiencia previa. Lo importante es el espíritu de colaboración y autocuidado.

Las rutas varían entre cerros de Coquimbo, La Herradura, Las Compañías y los alrededores del Valle de Elqui. Lugares de fácil acceso pero de alto valor emocional. «Subir un cerro se vuelve simbólico», explica Paulina. «Cada paso es una manera de avanzar en nuestras vidas, de soltar cargas, de sanar procesos. Es un espacio transformador donde las mujeres se sienten escuchadas, acompañadas, sin juicio».

A la iniciativa se ha sumado también Anyelina Nardón, reconocida comunicadora regional, quien ha sido una aliada clave para darle impulso y visibilidad al grupo. Para ella, este proceso ha sido una experiencia profundamente emocionante: «No pensé que iba a agarrar tanto vuelo. Ver que hay tantas mujeres con la misma necesidad me llena de felicidad. Este es un espacio seguro de puras chicas que queremos caminar, hablar, respirar distinto. Nos hace falta conectarnos, sin presiones».

Más que trekking: una red de contención

Para muchas mujeres, la idea de hacer deporte en grupo representa más que actividad física. Es una forma de salir del aislamiento, de vencer el miedo, de sentirse sostenidas. “Muchas mujeres pagan gimnasio y no van, o no tienen los recursos. Aquí solo necesitas tus ganas y tus piernas. Y en grupo, la motivación aparece sola”, afirma Paulina.

Caminando, conversando, respirando profundo, las participantes van creando una red de contención emocional que se convierte en refugio. «A veces lo único que necesitas es que alguien te diga ‘amiga, tranquila, todo va a estar bien’, o ‘vamos, tú puedes’. Eso puede ser un gran abrazo al corazón», concluye Anyelina.

¿Quieres unirte?

Puedes sumarte escribiendo a través de redes sociales a las organizadoras o pidiendo el enlace al grupo de WhatsApp donde se comparten las salidas semanales. No se requiere experiencia, solo ganas de caminar, compartir y cuidarse.

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