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Sin querer queriendo: La vez que el Estadio La Portada de La Serena se convirtió en la vecindad del Chavo

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Sin querer queriendo: La vez que el Estadio La Portada de La Serena se convirtió en la vecindad del Chavo

Es posible que El Chavo del 8 se haya convertido en uno de esos programas que marcaron tu infancia o tu preadolescencia. A casi cinco décadas de su apogeo, la figura de Roberto Gómez Bolaños —conocido mundialmente como Chespirito— vuelve a acaparar atención con la serie Chespirito: sin querer queriendo, que debutó en junio en la plataforma MAX. Pero su vínculo con Chile va mucho más allá de la pantalla chica.

Porque sí, El Chavo y su vecindad alguna vez estuvieron en Chile. Y no solo eso: también estuvieron en La Serena, en lo que fue una visita tan sorpresiva como inolvidable para quienes la vivieron. Corría octubre de 1977 y el fenómeno televisivo más grande de América Latina pisaba suelo chileno para una serie de presentaciones que incluyó ciudades como Viña del Mar, Santiago, Antofagasta, Arica… y también la capital de la Región de Coquimbo.

Una visita histórica

El elenco aterrizó en La Serena el 13 de octubre de 1977, en pleno furor por el programa que hacía reír a millones de telespectadores cada semana. El recibimiento fue multitudinario: cientos de serenenses —niños, adolescentes y adultos— se agolparon en el aeropuerto La Florida para ver de cerca a los actores que hasta ese momento solo conocían en blanco y negro por la televisión nacional.

La efervescencia se trasladó luego al Estadio La Portada, donde se realizó la presentación ante un marco de público excepcional. Según consignó en su edición del día siguiente el diario El Día, el evento fue “una verdadera fiesta para los niños y adultos”. Bajo el titular “Llegó el tifón ‘Chapulín’”, el medio local describía la intensidad de una jornada que marcó a toda una generación.

El espectáculo se dividió en tres partes. La primera, dedicada a los personajes de la vecindad de El Chavo del 8, permitió al público ver por primera vez “en colores” los atuendos de los protagonistas, en una época en que la televisión chilena aún emitía en blanco y negro.

Luego vino la participación del Profesor Jirafales (Rubén Aguirre), quien subió al escenario para interactuar con niños del público. A esa dinámica se sumaron La Chilindrina (María Antonieta de las Nieves) y El Ñoño (Édgar Vivar), provocando carcajadas y emoción entre los asistentes.

El cierre del show vino con La Chicharra Paralizadora, uno de los sketches clásicos de El Chapulín Colorado, también interpretado por Chespirito. Fue el número más ovacionado de la noche.

Una ovación que no terminó con el show

Pero la historia no terminó cuando cayó el telón. Al finalizar el espectáculo, decenas de personas se agolparon a la salida de los camarines para buscar un autógrafo, una foto o simplemente saludar a los actores. La locura fue tal que el elenco debió salir del recinto con resguardo, en medio de una marea de fanáticos que no quería dejarlos ir.

A casi 48 años de aquel día, los recuerdos siguen vivos en la memoria colectiva de los serenenses. Algunos aún conservan entradas, fotografías o simples anécdotas que transmiten de generación en generación.

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