Dieciséis familias de la Región de Coquimbo tomaron durante 2025 una decisión capaz de cambiar otras vidas en medio del duelo. Donaron los órganos y tejidos de sus seres queridos y, gracias a ellas, 62 personas que esperaban un trasplante recibieron una nueva oportunidad.
Renata Riffo tenía 18 años cuando, en una de esas conversaciones cotidianas que parecen pequeñas hasta que el tiempo demuestra lo contrario, le dijo a su familia que quería ser donante.
Cuando murió, sus padres respetaron su voluntad. Con esa decisión, tomada en uno de los momentos más difíciles de sus vidas, Verónica Martínez y Michael Riffo se convirtieron en una de las 16 familias que hicieron de la Región de Coquimbo la segunda del país en donación de órganos y tejidos durante 2025.
Pero no se quedaron ahí. Transformaron el dolor en una causa y crearon una fundación que lleva el nombre de su hija, con la que buscan que otras familias tengan esa conversación antes de que sea demasiado tarde.
“Le dimos un nuevo significado a su partida y comenzamos a darle un propósito, por eso decidimos crear una fundación. No tenemos socios, solamente amigos que estamos participando y la idea es concientizar a la gente, crear conversaciones donde se planteen voluntades y que estas sean respetadas”, cuenta Verónica Martínez, madre de Renata y una de las impulsoras de la Fundación Renata Riffo.
Su padre, Michael Riffo, explica que la organización nació precisamente de esa experiencia. “A raíz de esta pérdida tan dolorosa, creamos esta fundación, que hoy día está presente en toda la región. Lo que hacemos es buscar espacios de conversación para poner el tema sobre la mesa acerca de la muerte, la donación y que las familias puedan conversar y decidir, de tal manera que, si alguna persona fallece, sepan que es donante”, señala.
Una decisión que puede cambiar muchas vidas
Durante 2025, 16 familias de la región aceptaron la donación de órganos y tejidos. Gracias a esas decisiones, 62 personas que esperaban un trasplante tuvieron una nueva oportunidad de seguir viviendo.
La cifra posicionó a la Región de Coquimbo en el segundo lugar a nivel nacional, con una tasa de 18 donantes por cada millón de habitantes, según la coordinadora de Trasplante y Procuramiento del Ministerio de Salud, Carolina Oshiro.
Y la actividad ha continuado durante 2026. A la fecha considerada en este reporte, la región suma siete donantes efectivos.
Catorce de las 16 donaciones concretadas durante 2025 se realizaron en el Hospital de Coquimbo, recinto que trabaja en esta materia desde 2006.
“Hemos ido mejorando la estrategia a lo largo de los años”, explica Piara Espinosa, subdirectora subrogante de Gestión del Cuidado del recinto. “Partimos en 2006; actualmente somos referentes regionales y también a nivel nacional, ya que recibimos a profesionales de otros establecimientos del país para formarlos y que también puedan instaurar unidades de procuramiento en otros recintos”.
Un trabajo que no se detiene
Detrás de cada donación existe un equipo disponible las 24 horas del día, durante todo el año. Su labor incluye detectar a un posible donante, mantenerlo clínicamente estable y asumir uno de los momentos más delicados del proceso: conversar con una familia que acaba de perder a un ser querido.
Ese trabajo involucra a distintos establecimientos de la Red Pública de Salud. Los hospitales de La Serena, Coquimbo y Ovalle recibieron un sello simbólico de compromiso con la donación de órganos y tejidos, como reconocimiento e incentivo para continuar avanzando en esta labor.
“Este compromiso de los tres hospitales también es un hito que reconoce el gran trabajo de los equipos para tener continuidad de donaciones durante las 24 horas, los 7 días de la semana, y poder pesquisar y analizar cualquier situación de un posible donante”, destaca Ernesto Jorquera, director del Servicio de Salud Coquimbo.
Jorquera agrega que el proceso requiere “una ardua labor interna y también tener contacto con las familias de los donantes, el que debe ser con la delicadeza y con el amor que también significa ese instante”.
El rol de los hospitales
El Hospital de La Serena cumple un importante papel en la pesquisa activa, la mantención clínica y la coordinación de potenciales donantes, especialmente de córneas, ámbito en el que se ha posicionado como centro acreditado de trasplante.
“Cuando las personas fallecen por criterio neurológico, existe la posibilidad de entregar vida a otras personas y ese proceso es el que nosotros vivimos con los familiares o seres queridos de los donantes”, explica Sara Palta, enfermera supervisora de la Unidad de Paciente Crítico y encargada de Procuramiento de Órganos y Tejidos del Hospital de La Serena.
Palta destaca que el avance ha requerido un trabajo conjunto entre los equipos clínicos, directivos y encargados del recinto.
Desde el Hospital Provincial de Ovalle, Pedro Rodríguez, enfermero encargado de Procuramiento de Órganos y Tejidos, sostiene que el reconocimiento también representa un incentivo para continuar fortaleciendo esta labor.
“Este sello que nos entregaron tiene un enorme significado porque es un orgullo que nuestra región se haya posicionado a nivel nacional. Esto es una recompensa y también motivación para que los equipos sigan entregando una buena atención al paciente donante y su familia”, señala.
Una conversación que todavía falta
Pese a las cifras alcanzadas por la Región de Coquimbo, la necesidad de donantes continúa siendo alta. En Chile, más de 2.000 personas esperan un órgano.
Por eso, uno de los principales desafíos sigue estando fuera de los hospitales: hablar sobre la donación antes de que una familia tenga que enfrentarse a una decisión en medio del dolor.
Una conversación como la que alguna vez tuvo Renata con sus padres. Una decisión expresada en vida que, después de su partida, permitió transformar el dolor de una familia en una oportunidad para otras.


