La Región de Coquimbo enfrenta un escenario epidemiológico que en pocos años cambió de manera significativa. Las notificaciones de sífilis y gonorrea registran un fuerte crecimiento y actualmente sitúan a la zona entre las regiones con mayores tasas del país.
El cambio resulta especialmente evidente al comparar las cifras de 2021 con las de 2025. Hace cuatro años, la Región de Coquimbo presentaba tasas inferiores o cercanas al promedio de Chile para ambas infecciones de transmisión sexual (ITS), pero hoy ocurre exactamente lo contrario.
En el caso de la sífilis, la región pasó de 261 casos en 2021 a 598 durante 2025. En el mismo período, la tasa de notificación aumentó desde 30,8 hasta 67,2 casos por cada 100 mil habitantes, lo que representa un incremento de aproximadamente 118%.
La diferencia con el comportamiento del país es considerable: durante esos mismos cuatro años, la tasa nacional aumentó 36,6%.
El punto más alto para la región se produjo en 2024, cuando se notificaron 645 casos y una tasa de 73,4 por cada 100 mil habitantes. Si bien durante 2025 el indicador disminuyó 8,4%, continuó siendo elevado, pues la tasa regional quedó aproximadamente 22% por encima del promedio nacional, que alcanzó los 55,2 casos por cada 100 mil habitantes.
La caída registrada durante el último año tampoco permite hablar todavía de un cambio de tendencia. Se trata de una disminución después de tres años consecutivos de fuerte crecimiento y ocurre mientras la gonorrea continúa aumentando.
Gonorrea: una tasa que se multiplicó por cinco
El comportamiento de la gonorrea es todavía más pronunciado. En 2021 se notificaron apenas 34 casos en la Región de Coquimbo, equivalentes a una tasa de 4 por cada 100 mil habitantes. Para 2025, la cifra había escalado hasta 185 casos y una tasa de 20,8.
En otras palabras, la tasa regional se multiplicó por 5,2 en cuatro años, equivalente a un incremento de 420%. A nivel nacional, durante el mismo período el indicador pasó de 5,2 a 13,3 por cada 100 mil habitantes, un crecimiento de 156%.
Así, durante 2025 Coquimbo registró una tasa de gonorrea aproximadamente 56% superior al promedio chileno y se ubicó en el tercer lugar entre las regiones del país, detrás de Tarapacá y Arica y Parinacota.
La evolución anual permite dimensionar el fenómeno. Los casos regionales prácticamente no variaron entre 2021 y 2022, pasando de 34 a 35. Sin embargo, saltaron a 91 en 2023, 165 en 2024 y 185 en 2025.
2023, el año en que cambió la tendencia
Los datos muestran que 2023 aparece como un punto de inflexión para ambas ITS.
En 2021, la tasa regional de sífilis estaba aproximadamente 24% por debajo de la nacional. Un año después prácticamente la igualó y en 2023 ya se encontraba 23% por encima del promedio del país. La diferencia aumentó hasta 47% en 2024 y se mantuvo en torno al 22% durante 2025.
Con la gonorrea ocurrió algo similar, aunque de forma más acelerada. Coquimbo estaba entre 23% y 25% bajo la tasa nacional durante 2021 y 2022, pero en 2023 pasó a superarla en 30%. Para 2024 la brecha llegó a 72% y en 2025 se mantuvo 56% por encima.
El escenario lleva a considerar a Coquimbo como una región de alta prioridad para el control de las ITS bacterianas, particularmente porque el aumento no corresponde solamente a una de estas enfermedades: mientras la sífilis se mantiene en niveles elevados, la gonorrea continúa acelerándose.
¿Quiénes están siendo más afectados?
Los antecedentes disponibles no entregan una desagregación específica para la Región de Coquimbo según edad y sexo, por lo que no es posible afirmar que el comportamiento nacional se replique exactamente en la zona.
En Chile, entre 2021 y 2025, las personas de 20 a 39 años concentraron el 58% de las notificaciones de sífilis, mientras que los hombres representaron cerca del 65% del total. Durante 2025, las mayores tasas se observaron entre los 20 y 29 años, con 111,3 casos por cada 100 mil habitantes, y entre los 30 y 39, con 103,5.
En gonorrea, aproximadamente 87% de los casos nacionales registrados durante el quinquenio se concentraron entre los 15 y 39 años, con predominio masculino. Sin embargo, las infecciones asintomáticas —particularmente en mujeres y en localizaciones faríngeas o rectales— pueden generar subdiagnóstico y hacer que las cifras dependan fuertemente de las estrategias de pesquisa.
Los datos también rompen con la idea de que las ITS constituyen un problema exclusivamente juvenil. A nivel nacional, la tasa de sífilis entre las personas de 60 años y más se duplicó, pasando de 18,8 por cada 100 mil habitantes en 2021 a 38,7 en 2025.
El mapa que todavía falta
Una de las principales interrogantes está dentro de la propia Región de Coquimbo: no existen en los antecedentes analizados cifras públicas comparables para determinar qué está ocurriendo en cada una de las 15 comunas.
Por ello, no es posible establecer si el aumento está concentrado principalmente en La Serena y Coquimbo, si Ovalle presenta un comportamiento similar o si existen tasas particularmente elevadas en comunas de Choapa o sectores rurales.
La Serena y Coquimbo reúnen aproximadamente el 62% de la población regional, por lo que resulta razonable pensar que concentren un número importante de casos. Pero eso no significa necesariamente que tengan las mayores tasas: una comuna con menos habitantes podría presentar una tasa elevada aun registrando pocos casos absolutos.
La ausencia de esta información constituye una de las principales brechas para focalizar las medidas sanitarias. Tampoco se encuentran publicados para Coquimbo indicadores como el número de personas testeadas, positividad de los exámenes, tiempos entre diagnóstico y tratamiento, contactos sexuales tratados o reinfecciones.
Más casos no significa necesariamente más contagios en la misma proporción
Las cifras requieren además una precisión epidemiológica, ya que los indicadores corresponden a casos notificados, por lo que no representan directamente la prevalencia ni la incidencia real de estas infecciones en la población.
Una mayor notificación puede estar relacionada simultáneamente con un aumento de la transmisión y con una mayor capacidad para detectar casos. Por esta razón, no corresponde concluir, por ejemplo, que los contagios reales de gonorrea hayan aumentado exactamente 420% o que los de sífilis lo hayan hecho 118%.
Aun con esa precaución, la tendencia es suficientemente marcada para encender las alertas: ambas infecciones aumentaron, superaron los indicadores nacionales y, particularmente en el caso de la gonorrea, el crecimiento continúa.
Testeo, tratamiento y prevención
Entre las prioridades planteadas frente al escenario regional aparecen ampliar y descentralizar el acceso al testeo, fortalecer la atención primaria, reducir el número de visitas necesarias entre diagnóstico y tratamiento, intensificar el estudio de contactos sexuales e integrar la pesquisa de sífilis, gonorrea, VIH y otras ITS.
También se propone reforzar los operativos móviles y horarios extendidos, especialmente considerando la dispersión geográfica de Coquimbo y las dificultades que pueden enfrentar habitantes de sectores alejados para acceder a prestaciones especializadas.
En el caso de la gonorrea existe un desafío adicional: la resistencia a los antimicrobianos, fenómeno que obliga a mantener vigilancia de las cepas y su susceptibilidad a los medicamentos. El documento advierte que no existe información pública reciente que permita construir un antibiograma específico para Coquimbo entre 2023 y 2025.
El diagnóstico que dejan los números es claro, aunque todavía incompleto: Coquimbo tiene una señal de alerta suficientemente fuerte para actuar, pero aún necesita información más detallada para determinar dónde y en qué grupos se está produciendo con mayor intensidad el aumento.
Porque detrás del salto estadístico queda una pregunta que los actuales antecedentes regionales todavía no permiten contestar con precisión: cuánto del fenómeno responde a una mayor transmisión, cuánto a una mayor pesquisa y, sobre todo, en qué comunas se están concentrando los nuevos casos.


