Santiaguino de nacimiento y coquimbano por adopción, el periodista y escritor Claudio Ríos Espinoza forjó en la Universidad de La Serena una mirada periodística que, con el tiempo, se transformó en verso y relato, construyendo una voz literaria que emerge con fuerza desde la región.
Como comunicador, mantuvo siempre una estrecha cercanía con la literatura en cada uno de sus trabajos. Durante años escribió cuentos, relatos y ensayos que permanecieron inéditos hasta la publicación de Elsinore, su primera novela, editada en 2023.
En conversación con #EsHoy, Claudio Ríos comenta que su incursión en la literatura surgió de una mezcla de influencias lectoras, una crisis personal y el redescubrimiento de que escribir historias reales desde el periodismo podía convertirse en la antesala de la ficción propia.
Una pluma marcada por diversas influencias
“Siempre me gustó la literatura internacional. De pequeño, mi abuela me regaló un ejemplar de Alicia en el país de las maravillas. Me encantó no solamente por la narrativa, sino también por el uso particular del dibujo en la obra; me fascinaban las ilustraciones”, relata.
Durante su infancia, su interés por la lectura se desarrolló entre novelas infantiles y cómics, desde Condorito y Barrabás hasta universos como DC y Marvel, en una formación marcada tanto por la narrativa como por la imagen.
“Me encanta leer y conocer nuevos autores. Tengo un gusto inclinado hacia la literatura más contemporánea y dura, como novelas de estilo punk, pero también disfruto obras más clásicas y cuidadas. De ahí nace mi dualidad”.
Según explica el autor, esa mezcla terminó definiendo su mirada creativa: por un lado, la literatura contemporánea más cruda y furiosa; por otro, una prosa más clásica y trabajada, influencias que hoy intenta cruzar en su escritura.
Un paso decisivo
“Cuando comencé a trabajar sentí que me había distanciado de la literatura. Sin embargo, me di cuenta de que no me estaba alejando de la escritura, sino que seguía conectado a ella de otra forma: estaba escribiendo historias, pero historias reales de otras personas”, sostiene.
Su paso por las comunicaciones fue clave en su formación como escritor, sumado a las influencias literarias que lo acompañaron desde temprano y a una motivación más profunda: recuperar esa vocación inicial por crear mundos propios.
“Empecé a recordar cuánto quería dedicarme a escribir mis propias historias. Ahí fue cuando decidí, en un momento complejo de mi vida, atreverme y comenzar a desarrollar algunas ideas para conformar un escrito”.
Esa crisis personal lo llevó a ordenar apuntes y borradores que terminarían convirtiéndose en Elsinore, obra editada por RIL Editores y bien recibida tanto en Santiago como en la Región de Coquimbo.
Antes de publicar, su experiencia en talleres o concursos literarios era prácticamente inexistente. Su vínculo con la escritura era más íntimo y fragmentario: textos en blogs, cuadernos y borradores que muchas veces terminaba descartando.
“Escribía de vez en cuando algunas cosas que después borraba. No era constante ni tampoco algo que pensara hacer de manera formal. Simplemente se dio por una mezcla de factores”.
Un talento de múltiples registros
Tras la publicación de su primera novela, Claudio Ríos comenzó a participar en antologías en Chile y el extranjero, ampliando su registro hacia relatos vinculados al cine, el gore y otros territorios narrativos.
Su segundo libro, Extrapicante y otros relatos perversos, publicado en 2025 por la editorial argentina Caburé, lo ha mantenido en constante promoción a través de conversatorios, lanzamientos y presentaciones. “Aquí en Chile la editorial trabaja bajo el sello Alicanto y recién está instalándose en el país. El libro está compuesto por seis relatos enfocados en distintos matices literarios”, cuenta.
A ello se suma un nuevo proyecto en desarrollo: la novelización de uno de sus cuentos, además de una posible continuación de Elsinore y nuevos relatos que podrían reunirse en futuras antologías.“La novelización del relato principal que compone mi segunda obra fue idea de mi editora, quien me instó a darle una forma más amplia a este cuento, que ya era bastante potente, pero tenía el potencial de convertirse en algo mucho más grande”.
Los desafíos de escribir desde la región
Uno de los puntos más relevantes de su testimonio es el desafío de desarrollar una carrera literaria fuera de Santiago. El autor sostiene que producir literatura desde regiones implica enfrentar dificultades estructurales: menos redes, menor acceso a talleres, editores y espacios de circulación, además de una presencia más limitada en los circuitos donde suelen consolidarse nombres y trayectorias.
“Yo trabajo desde mi región. Estando en La Serena y Coquimbo he generado algunos vínculos que me ayudan con mayor difusión en la capital, pero no es suficiente para entrar al circuito como otros que están allá y tienen los contactos prácticamente a mano”, expresa.
Ríos también plantea una dificultad cultural a nivel regional: la existencia de grupos que concentran gran parte de la actividad literaria y que muchas veces funcionan como círculos cerrados. Para quienes se mantienen fuera de esas redes, acceder a ferias, eventos o presentaciones no siempre depende únicamente del mérito o del trabajo desarrollado.
“En general no te hacen invitaciones; tienes que moverte por tu cuenta, junto a tu grupo más cercano. Si eres un outsider, probablemente te rodearás de otros outsiders también. Aunque eso tiene su gracia, porque nos obliga a tener una impronta más rebelde, autónoma y osada para hacer las cosas”.
Pese a estas dificultades, Claudio Ríos continúa consolidando su trayectoria literaria. El año pasado participó en el Premio Teresa Hamel de la SECH, donde obtuvo una mención honrosa. El cuento reconocido será publicado este año en la antología La A es por anarquía, sumando un nuevo hito a una carrera todavía joven, pero que ya combina publicaciones, presencia en antologías y reconocimiento en el circuito literario nacional.
Por: Valentina Cristin Pastén


