En la Región de Coquimbo, al igual que en el resto del país Chile, un número creciente de personas mayores de 50 años están retomando o iniciando estudios superiores. Este fenómeno responde a un contexto nacional marcado por el sostenido aumento en la matrícula de este grupo etario, impulsado entre otros factores,por una mayor expectativa de vida y la necesidad de actualización profesional.
En Chile, la matrícula de estudiantes mayores de 50 años en educación superior aumentó un 157% entre 2013 y 2024, alcanzando cerca de 27 mil estudiantes, de acuerdo con el Reporte UC Confuturo 2024. El informe da cuenta de una tendencia al alza y de un interés cada vez más extendido por la formación académica en etapas más avanzadas de la vida.
En la Región de Coquimbo, este proceso se ve favorecido por las ofertas de instituciones de educación superior que han incorporado programas más flexibles, con jornadas vespertinas, de modalidades online, híbridas y presenciales que compatibilizan estudio con vida. Estas flexibilidades eliminan barreras geográficas y económicas, atrayendo a más adultos locales que deben estudiar y trabajar simultáneamente.
La búsqueda de realización personal, junto con los cambios demográficos, y el aumento en la expectativa de vida fomentan el aprendizaje continuo. En este contexto, crece la necesidad de mantenerse activo y vigente en el ámbito laboral, una motivación que se refleja en los testimonios de quienes han decidido dar el paso hacia la educación superior en esta etapa de sus vidas.
Una motivación que nace del trabajo arduo
A sus 57 años, Hilda Allende ingresó este año a su primer semestre en la carrera de Psicología en la Universidad Central, sede Región de Coquimbo. Luego de años trabajando como terapeuta espiritual y coach de vida, está decidida a profundizar sus conocimientos para seguir mejorando, tanto por ella como por sus clientes, ya que busca ayudar de forma más profesional e informada.
De forma similar, tras una extensa trayectoria en el ámbito de la electricidad, Domingo Chureo, de 57 años, cursa la carrera Técnico en Electricidad y Electrónica Industrial en el Instituto Juan Bohon, con el objetivo de especializarse en el rubro. Asimismo, Sandra Riquelme, de 54 años, se encuentra cursando su último semestre de Contador Auditor en el Instituto AIEP, culminando así un largo camino de profesionalización.
Al momento de tomar la decisión, que durante tanto tiempo se vio postergada por razones económicas o laborales, ha sido crucial el apoyo de sus hijos y familiares para asumir este nuevo desafío en sus vidas. Así lo comenta Sandra a #EsHoy: “En mí surgió el deseo de crecer profesionalmente, así que mi hija me apoyó totalmente. En el fondo sentía que me lo debía, porque durante años prioricé a mis hijos, estar con ellos hasta que estuvieran grandes…Sentí que era mi turno”.
Domingo también destaca que “le di muchas vueltas al asunto, pero cuando finalmente le dije a mi esposa, recibí un apoyo inmediato. Me dijo que por fin debía tener mi título profesional”.
Entre libros, trabajo y responsabilidades
“El primer año con la matemática me costó bastante, porque yo había olvidado completamente el álgebra, fórmulas, los cálculos, una serie de contenidos que tuve que aprender nuevamente”, sincera Domingo sobre su proceso de readaptación académica. Sin embargo,no ha sido la única dificultad, ya que equilibrar la vida universitaria con la vida laboral es una complejidad que enfrenta día a día. “Yo soy jefe de hogar y tengo muchas obligaciones, entonces a veces voy dejando el estudio un poquito de lado y después se me empieza a ajustar el tiempo para las pruebas”.
Por otro lado, Sandra estudia en modalidad semipresencial y muchas veces tiene clases online, lo que le dificulta la comprensión. “Los jóvenes hoy en día tienden más a la autogestión, pero a personas como yo nos cuesta más. A mí me gusta que el profesor explique y, si tengo alguna duda, poder preguntarle”.
Lo más gratificante del continuo esfuerzo
A pesar de las dificultades de emprender un camino académico a esta edad, Domingo nos comenta que existen instancias que lo motivan a seguir adelante con esta meta: “Cuando terminé el año pasado y tenía todos los ramos aprobados, con todos los desafíos que implica manejar un hogar, ser un sustento económico y al mismo tiempo ser estudiante, es gratificante poder cumplir aún así con este sueño académico”.
Asimismo, Hilda enfatiza en cómo ha cambiado su vida al ser estudiante: “Tener un título universitario de por sí es una meta extraordinaria. Me siento más valiosa , más importante; me siento mejor haciendo lo que hago, estudiando y logrando una meta que me pueda ayudar profundamente en el ámbito profesional”.
Todos coinciden en que reingresar a estudiar ha sido profundamente beneficioso para sus vidas y señalan que los adultos que estén dudando en comenzar una carrera universitaria no se abstengan por las dificultades, ya que atreverse es solo el primer paso para un futuro profesional aún teniendo 50 años o más, “nunca es tarde”, mencionan.
Por: Valentina Pastén


