Nunca es tarde: Iniciativa permite a adultos completar su enseñanza básica y media en la Región de Coquimbo

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Nunca es tarde: Iniciativa permite a adultos completar su enseñanza básica y media en la Región de Coquimbo

Detrás de cada cifra hay una historia y las que dejó el Censo de Población y Vivienda 2024 en materia educacional no son fáciles de ignorar: en la Región de Coquimbo, 17.957 personas mayores de siete años declararon no saber leer ni escribir. A nivel país, son más de 405 mil. Números que hablan de oportunidades interrumpidas, de trayectorias inconclusas y, muchas veces, de sueños postergados.

En medio de este escenario, surgen iniciativas que buscan devolver algo más que contenidos académicos: buscan devolver confianza. Es el caso del programa de nivelación de estudios impulsado por AVIVA EDUCAP, que hoy trabaja con jóvenes y adultos que, por distintos motivos, quedaron fuera del sistema escolar.

“Lo que hacemos es abrir puertas que muchas veces las personas sienten que ya se cerraron para siempre”, explica Carolina Carvajal, coordinadora del programa en Coquimbo. “Nuestra misión es promover la inclusión, la equidad y el acceso a mejores oportunidades, pero también acompañar procesos personales muy significativos”.

La organización, con más de 10 años de experiencia en la Región de Los Ríos y presencia reciente en Ñuble, ha apoyado a más de 600 personas a completar su educación. Hoy, su foco está en comunas como La Serena y Vicuña, donde las historias de esfuerzo se repiten.

Volver a empezar, sin importar la edad

El programa está dirigido a mayores de 18 años que no terminaron su enseñanza básica o media. Muchos de ellos trabajan, otros asumieron responsabilidades familiares a temprana edad, y no pocos arrastran la sensación de haber quedado atrás.

Para ellos, volver a estudiar no es solo una decisión académica: es un acto de valentía. “Especialmente trabajamos con personas que han estado mucho tiempo alejadas del sistema educativo. Retomar no es fácil, hay miedos, inseguridades. Por eso el acompañamiento es clave”, detalla Carvajal en conversación con #EsHoy.

El modelo permite completar desde 5° a 8° básico y de 1° a 4° medio, preparando a los estudiantes para rendir exámenes libres ante el Ministerio de Educación. Pero lo distintivo no está solo en el objetivo, sino en la forma de alcanzarlo.

Estudiar sin dejar de vivir

Clases online, material accesible, encuentros presenciales y, sobre todo, flexibilidad. Las lecciones quedan grabadas, permitiendo que cada estudiante avance a su propio ritmo, en horarios compatibles con el trabajo, la crianza o cualquier otra responsabilidad.

“Hay personas que estudian de noche, después de una larga jornada laboral. Otras lo hacen en los pocos espacios libres que tienen durante el día. Adaptarnos a esas realidades es fundamental”, explica Carvajal.

A esto se suma el acompañamiento docente permanente, que no solo resuelve dudas académicas, sino que también sostiene el proceso emocional de quienes vuelven a enfrentarse al estudio tras años de distancia.

El programa, además, permite rendir los exámenes hasta tres veces al año, entregando más oportunidades y reduciendo la presión de “fallar”.

Mucho más que un certificado

El proceso de inscripción es sencillo y está abierto hasta la quincena de mayo, con cupos limitados. Pero más allá de los requisitos formales, lo que se necesita, coinciden desde la organización, es decisión.

“Este programa cambia la forma en que las personas se ven a sí mismas”, afirma Carvajal. “Recuperan la confianza, se proyectan distinto, se atreven a pensar en nuevas oportunidades laborales o incluso en seguir estudiando”.

En un país donde aún persisten brechas profundas en educación, estas historias comienzan a tejer un relato distinto: uno donde el pasado no determina el futuro. Y donde, efectivamente, nunca es tarde para volver a empezar.

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