Ángelo Escobar, el cantautor serenense que forjó su música fuera del circuito tradicional

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Ángelo Escobar, el cantautor serenense que forjó su música fuera del circuito tradicional

Aunque su nombre circula en escenarios independientes de distintas ciudades del país, Ángelo Escobar tiene un punto de origen claro: La Serena. Cantautor formado entre barrios, bares y calles de la capital regional, lleva 18 años dedicado por completo a la música, un oficio que ha construido principalmente fuera de los circuitos culturales institucionales.

Con guitarra en mano y letras que mezclan poesía, crítica social y reflexiones personales, Escobar se ha movido durante años entre la autogestión y los pequeños escenarios. Muchas veces es presentado como trovador, aunque él prefiere describir su propuesta como una mezcla difícil de encasillar:

“Es una etiqueta que me gusta, pero que siento condicionada por el formato en que por razones económicas me presento, a guitarra y voz, porque tengo ideas más ambiciosas y locas en torno a la exploración musical acompañado de compañeros y colegas en un formato más colectivo”, explica a #EsHoy.

Además, añade: “Busco hacer canciones que mantengan ciertos ritmos del folclor latinoamericano, pero también escucho música de todo el mundo. Trato de tomar de todo un poco para encontrar un mejunje que se parezca a algo mío”.

En ese cruce de influencias conviven tradiciones musicales latinoamericanas, sonidos contemporáneos y una forma de escribir que se aproxima a la poesía. Su trabajo, más que responder a una fórmula fija, se construye desde la exploración constante y desde una relación muy personal con el proceso creativo.

Los primeros pasos 

Escobar recuerda que su vínculo con la música comenzó de manera más informal. Durante la etapa escolar estaba aprendiendo guitarra y cantando en actividades del liceo, pero no fue hasta los 20 años cuando empezó a presentar sus propias composiciones y a pensar la música como un camino posible.

En esos años, la escena musical serenense era diversa, con presencia de distintos estilos, pero con pocos espacios para quienes querían mostrar canciones propias. Los bares y peñas funcionaban como puntos de encuentro para músicos de distintas corrientes, aunque el formato predominante solía ser el de bandas o la interpretación de repertorios conocidos.

“En ese tiempo el ambiente era bien variado y activo, había peñas andinas, tocatas punk, de rock, pero no muchos cantautores ni espacio para mostrar nuestras canciones”, recuerda.

Así, sus primeras presentaciones surgieron principalmente desde la colaboración entre músicos y la buena voluntad de quienes organizaban eventos.

Uno de los primeros en invitarlo a tocar fue Rodrigo Contreras, conocido como “Roller”, bajista de la banda Tumbo de la Hecatombe, quien lo sumó como telonero en algunos conciertos en La Serena y Coquimbo.

Además de esos escenarios, hubo lugares de la bohemia local que abrieron espacio para nuevos músicos.

“Espacios como el ‘Arte Pub’ y el ‘Blue’, ambos ya desaparecidos, nos permitían cantar al final de la noche, ya de madrugada”.

Eran presentaciones que muchas veces ocurrían cuando el público ya comenzaba a dispersarse, pero que para músicos emergentes representaban una oportunidad invaluable para probar canciones propias frente a una audiencia real.

Parte de su formación como músico también ocurrió fuera de los bares. Durante un tiempo, uno de sus escenarios habituales fue la fila de los colectivos de la línea 39, frente al Museo Arqueológico de La Serena, donde tocaba durante las tardes y noches.

Un origen marcado 

Aunque su carrera lo ha llevado a presentarse en distintos lugares del país, el punto de partida de Escobar sigue estando en la ciudad donde creció. Sin embargo, cuando habla de identidad serenense, lo hace desde una perspectiva particular.

Más que identificarse con la imagen turística o el centro histórico de la ciudad, su experiencia está ligada al sector donde se crió, entorno que según explica, estuvo marcado por dificultades sociales y por una sensación de abandono: 

“Tengo una identidad más que con la ciudad, con un sector de ella, que a su vez es un sector marginal como «Las Compañías» (…) era inseguro y dejado de la mano de las autoridades, por lo que es un rasgo que he ido deconstruyendo, intentando rescatar lo bueno y útil de ello”.

Luego de sus primeros años tocando en la región, en 2009 Escobar decidió trasladarse a Valparaíso. Tenía 23 años y la intención de dedicarse de lleno a la música.

La decisión implicaba comenzar prácticamente desde cero en una ciudad con una escena musical amplia, pero también altamente competitiva. Su estrategia fue simple: tocar todos los días donde fuera posible.

Bares, restaurantes y también la calle se transformaron en parte de su rutina como músico. Ese ritmo intenso de presentaciones le permitió acumular experiencia y, poco a poco, hacerse conocido dentro de ciertos circuitos:

“Esa constancia hace que de algún modo sea inevitable que parte de las personas que circulan habitualmente por ciertos sectores y por ciertos paisajes te reconozcan como parte de ellos y vean que haces algo con tenacidad. A algunos les gustará y a otros no, pero uno finalmente trabaja para uno y eso es lo que importa”. 

Canciones con mirada crítica

Las composiciones de Ángelo Escobar suelen abordar temas sociales, políticos y humanos, aunque desde un enfoque más reflexivo que panfletario.  

“No escribo precisamente intentando dar un mensaje porque no me considero moral ni psicológica ni éticamente autorizado a predicar de nada, de modo que escribo para mí, de mi vida, de lo que me pasa, de lo que hago mal y puedo hacer bien, y como de una u otra forma nos pasa a todas y todos lo mismo, son sentimientos que encuentran eco y resuenan”.

Aun así, una preocupación que atraviesa varias de sus composiciones tiene que ver con temas que considera urgentes de plantear: 

“Creo sinceramente que en estos tiempos el único deber al que el ser humano tendría que aplicarse con total empeño, es al de la defensa total de la vida y la naturaleza, siguiendo el ejemplo de los pueblos originarios que hacen frente a las industrias y transnacionales y todas esas grandes empresas que por pura codicia están convirtiendo el mundo entero en una zona de sacrificio, a la fuerza. Por esas mismas razones es que escribo las cosas que canto”.

Por otra parte, a pesar de su trayectoria dentro de la música independiente, Ángelo reconoce que su relación con el circuito cultural institucional de La Serena ha sido prácticamente inexistente.

“Jamás me consideran para nada los círculos culturales, ni las ferias del libro, ni los eventos musicales, ni los teatros, ni nada que sea en el centro de La Serena ni el epicentro de la cultura regional”.

Más que interpretarlo como una injusticia personal, lo asume como parte del tipo de música que realiza y de los contenidos que aborda en sus canciones.

“Supongo que está bien, si casi todas mis canciones hablan contra la gente corrupta. Mi aporte ya lo hago, si es o no considerado, es porque hay gente que no se entera, y hay gente a la que no le importa”, indica.

Música, industria y resistencia cultural

En un escenario musical donde predominan los géneros comerciales y las grandes campañas de difusión, Escobar mantiene una postura crítica frente a la industria cultural.

A su juicio, el predominio de ciertos estilos musicales responde en gran medida a factores económicos, mediáticos y políticos que terminan moldeando el consumo cultural de las audiencias.

Aun así, se muestra convencido de que siempre habrá espacio para propuestas distintas: “Hay mucha gente increíble haciendo música hermosa, sin apoyo de nadie a veces. La música si es sincera y bella y tiene dedicación, siempre va a encontrar corazones en los que resonar. El tema de ahora es un dilema cultural, político, educativo, y es una batalla. La gente no prefiere la música urbana porque es la mejor, lo hace porque es la que recibe más presupuesto y propaganda” afirma.

Nuevos proyectos en camino

Actualmente, el cantautor serenense se encuentra trabajando en nuevos proyectos musicales, aunque adelantó pocos detalles. 

Mientras tanto, continúa desarrollando su carrera de la misma manera en que comenzó: tocando, escribiendo y manteniendo una relación directa con el público.

Desde ese lugar, entre el recuerdo de sus primeros escenarios en La Serena y un camino marcado por la autogestión, Ángelo Escobar sigue construyendo una trayectoria propia dentro de la música independiente chilena, con una voz que nace en la región y que continúa buscando nuevos espacios para resonar.

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