Stand up paddle gana espacio en Coquimbo y suma nuevos fanáticos del mar

Facebook
WhatsApp
X

Stand up paddle gana espacio en Coquimbo y suma nuevos fanáticos del mar

Lo que comenzó como una simple salida al mar entre hermanos terminó transformándose en una escuela que hoy busca consolidar el stand up paddle (SUP) como uno de los deportes acuáticos en crecimiento en la Región de Coquimbo.

La historia partió hace poco más de tres años cuando Richard Zárate compró dos tablas para probar el deporte. Invitó a su hermano Felipe y la experiencia fue inmediata. “Mi hermano compró dos tablas porque le pareció entretenida la actividad, me invitó y me encantó”, recuerda Felipe.

Lo que parecía un pasatiempo empezó a expandirse casi sin planearlo. Cada salida al mar sumaba a alguien nuevo. “Invitamos a otro hermano, le encantó. Después a un amigo, después a otro amigo, y así sucesivamente”, cuenta a #EsHoy.

El entusiasmo fue tal que decidieron formalizar la iniciativa y crear la escuela Elqui Sup, con una idea simple que resume su filosofía: sumar más amigos al mar.

Más que remar

Elqui Sup no se limita a enseñar a pararse sobre una tabla. La propuesta combina técnica, seguridad y distintas formas de vivir el deporte. Desde quienes buscan una experiencia tranquila hasta quienes entrenan para competir.

Felipe lo explica como una invitación amplia: “Les enseñamos todo lo que se pueda, ya sea técnicas del deporte, enseñándole la parte tranquila, la parte competitiva, la parte recreativa del deporte, enseñándole de temas de seguridad también porque es súper importante”.

Y el crecimiento ha sido evidente, sobre todo en el último año. Parte del fenómeno, dice Felipe, tiene que ver con el boca a boca y con la experiencia emocional que deja la práctica. Pero también hay factores concretos que han marcado un antes y un después.

“Desde que existen las tablas inflables que se guardan en una mochila, el deporte se volvió mucho más amigable”, señala. Ya no se necesita un vehículo grande ni espacio para almacenarlas.

La Herradura, el lugar ideal

El entorno también juega a favor. La costa de la región ofrece condiciones que facilitan la práctica, incluso para principiantes.

“Tenemos mucha costa y muchas de las playas son aptas para practicar este deporte”, sostiene Zárate. Entre todas, hay una que consideran clave: “Nuestra playa principal y que queremos que sea la capital del SUP es La Herradura sobre todo en la playa Chica. Es una playa muy tranquila, muy amigable donde, si no tienes experiencia, no corres ningún riesgo porque no hay olas, pocas veces corre viento y la ruta que se puede generar ahí es muy diversa”.

A diferencia de otras zonas del país, donde el primer obstáculo es atravesar un oleaje intenso, aquí el aprendizaje ocurre en condiciones más controladas. Eso reduce la barrera de entrada y hace que más personas se animen.

Un deporte para grandes y chicos

Aunque han recibido alumnos desde niños hasta personas de 80 años, el perfil predominante se repite: “Es un deporte que yo veo que es mayoritariamente de adultos o adultos jóvenes”, comenta Felipe, agregando que se han sumado “muchas mujeres, mayoritariamente son más mujeres que hombres”.

Además, el atractivo por este deporte va más allá del ejercicio físico. Hay un componente emocional que se repite en los testimonios de quienes participan según comenta Zárate: “Es un deporte que te da tranquilidad, te da ejercicio, te da una conexión con el mar”.

Esa dimensión es clave para entender el fenómeno. No se trata solo de remar, sino de lo que ocurre antes y después: inflar la tabla, entrar al agua, compartir con otros. “Para algunos es una terapia. Ir al mar, sentir esa conexión, la práctica del deporte, todo el ritual que significa inflar la tabla, guardarla, te genera algo que es terapéutico”.

Beneficios desde el primer día

En lo físico, la práctica es exigente si así se quiere “trabajas todo el cuerpo”, resume Felipe, especialmente cuando se planifican recorridos más largos o entrenamientos constantes. Pero insiste en que no es necesario un nivel avanzado para sentir resultados.

“Desde el primer día ya sientes la energía, sientes el bienestar”, asegura, destacando que la experiencia es inmediata y accesible.

Por eso, para quienes están pensando en probar, la recomendación es comenzar de forma guiada: “Yo a todos siempre recomiendo tomen una clase”, plantea. La idea es evitar compras impulsivas y conocer primero qué tipo de tabla se ajusta a cada persona. “Mucha gente inicia un deporte comprándose el equipamiento sin siquiera averiguar cuál es el equipamiento ideal para su condición o para sus expectativas”.

En términos de requisitos, el mensaje es simple: “Nadie necesita experiencia, solo las ganas de participar”. Eso sí, hay un elemento que recalca como obligatorio: “algo súper importante y obligatorio, que no todos lo saben, pero tienen que usarlo, es el chaleco salvavidas”.

El desafío: romper la estacionalidad

Tras un verano en el que por primera vez ofrecieron actividades todos los días, entre clases, rutas guiadas y entrenamientos, el foco ahora está en mantener activa a la comunidad durante el resto del año.

“Queremos que este deporte no sea sólo estacional, no sea sólo de temporada de verano”, dice Felipe. La clave está en equiparse correctamente para enfrentar temperaturas más bajas. “Al equipamiento básico le agregamos un traje de neopreno que es para que no te dé frío”.

Hoy, Elqui Sup funciona con un equipo amplio que incluye profesores de educación física, salvavidas, enfermeras, preparadores físicos y riders de competencia. Estableciéndose no solo como una escuela, sino una red que gira en torno al mar.

Felipe lo resume con una idea que atraviesa todo el proyecto: no se trata únicamente de practicar un deporte, sino de construir comunidad. Y en ese proceso, el objetivo sigue siendo el mismo que al comienzo: que cada salida sume a alguien más.

Compartir:

Relacionados: