El “airecito” de la costa ya no alcanza. Lo que por años fue el gran alivio frente al calor en La Serena hoy empieza a quedarse corto.
Un análisis del Centro Científico CEAZA reveló que enero recién pasado fue el segundo más caluroso desde que existen registros. Y no solo eso, ya que durante la última semana del mes se vivió un episodio extremo que dejó cifras inéditas.
Entre el 23 y el 29 de enero, la ciudad enfrentó una ola de calor que marcó un récord absoluto. El día 26, la estación meteorológica registró cerca de 26°C, pero la temperatura superficial se disparó hasta los 35,5°C.
Récords históricos
Esta tendencia no fue un evento aislado de enero, ya que el climatólogo Álvaro Salazar señala que desde diciembre se venían superando incluso los niveles de años extremadamente cálidos, como los eventos de El Niño de 2015-2016 y el Niño Costero de 2017.
Durante el último mes del año pasado, se contabilizaron 18 días con temperaturas que superaron en más de 2°C el promedio histórico. Un caso que ilustra crudamente esta realidad es el de Manuel Fredes, profesor del Club de Tenis de La Serena, quien sufrió un cuadro de insolación el 23 de diciembre de 2025 tras décadas de labor ininterrumpida al aire libre. “Es la primera vez que me da insolación en 28 años enseñando tenis”, relató el profesor al equipo científico, evidenciando que el umbral de tolerancia física ha sido sobrepasado por el clima actual.
Desde una perspectiva técnica, el Dr. Salazar explica que este fenómeno responde a un complejo mecanismo de teleconexión océano-atmósfera que operó a escala regional durante el verano 2025-2026. Sorprendentemente, el factor determinante no fue la temperatura del océano frente a las costas de La Serena, sino que “una extensa región oceánica ubicada aproximadamente 800-1200 kilómetros, entre las islas de Juan Fernández y la costa continental”, aclara el climatólogo sobre el origen del calor.
A pesar de la intensidad del calor, técnicamente, no se configuró una «ola de calor marina». Para ello, las temperaturas deben superar el percentil 90 durante al menos cinco días consecutivos, y aunque las anomalías fueron persistentes y significativas durante los 62 días analizados, se mantuvieron justo por debajo de ese umbral crítico.
No obstante, el experto advierte que “incluso sin alcanzar el estatus formal de ola de calor marina, las condiciones oceánicas anómalas fueron suficientes para desencadenar temperaturas atmosféricas récord en la región”.
Desafíos para el futuro de Coquimbo
Tras analizar 40 años de datos satelitales el experto del CEAZA advierte que el calor extremo en La Serena no es un evento aislado, sino un «nuevo normal» térmico. La tendencia de calentamiento de +0.114°C anual ha provocado que la temperatura superficial suba unos +4.4°C en las últimas cuatro décadas, desplazando la línea base climática hacia condiciones de estrés fisiológico permanente.
Como explica el climatólogo, este cambio gradual justifica que situaciones antes tolerables hoy resultan extremas: «Lo que experimentó el profesor Fredes en diciembre de 2025 no es simplemente un evento extremo aislado, sino la manifestación de un ‘nuevo normal’ térmico que se ha instalado gradualmente».
Finalmente, el Dr. Álvaro advierte que lo vivido este verano es consistente con las proyecciones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) para el clima habitual de la región hacia mediados de siglo bajo escenarios de altas emisiones.
Lo que hoy es un evento extremo, mañana será la condición típica de la temporada estival, representando desafíos críticos para la agricultura, la salud pública y la gestión de recursos hídricos en la Región de Coquimbo, confirmando que el régimen térmico de hace algunas décadas simplemente ya es parte del pasado.


