Actualmente, los matrimonios ya no se organizan sólo en torno a una ceremonia y una fiesta. Hoy, la decoración y la experiencia del invitado se han convertido en ejes centrales de la celebración, con parejas que buscan que cada detalle represente su historia y su forma de vivir el amor.
En la Región de Coquimbo, esta tendencia se refleja en celebraciones cada vez más personalizadas y conscientes. Las parejas llegan informadas, dejan atrás los protocolos rígidos y apuestan por puestas en escena que transforman los espacios, incorporando decoraciones aéreas, uso intensivo de velas, juegos de iluminación y combinaciones de colores y texturas que rompen con lo tradicional.
En conversación con #EsHoy, la wedding planner María Eugenia “Kenna” Pérez, con más de 26 años de experiencia en el rubro, explica que este cambio también se ha visto reflejado en el nivel de inversión y en las decisiones que toman hoy las parejas. “Los novios están invirtiendo mucho más que años anteriores en todo lo que es la decoración y la puesta en escena del matrimonio”, comenta.
Según detalla, ya no existe una fórmula única: “Hay novios más sencillos y clásicos, pero otros mucho más atrevidos, que se animan a jugar con distintos tipos de mesas, colores de manteles y mucha decoración aérea. Todo depende de la personalidad de cada pareja”, señala.
De la decoración al espectáculo
Esta búsqueda de identidad no se queda solo en lo visual. Para Kenna, hoy el matrimonio se entiende como una experiencia integral, donde la decoración y la entretención avanzan de la mano. “La fiesta dejó de ser solo baile. Hoy hay matrimonios donde aparece un show sorpresa en un momento peak de la noche, y eso genera un impacto enorme en los invitados”, explica.
Entre las propuestas que han ido ganando terreno se encuentran shows temáticos inspirados en películas o conceptos reconocibles. “Hemos hecho matrimonios con temáticas como Harry Potter o de discotecas icónicas como Coco Bongo, e incluso shows con artistas como Axe Bahía o Franco el Gorila”, agrega.
Incluso los recuerdos tradicionales han evolucionado. “Ya no se ve tanto la típica mermeladita. Ahora los novios prefieren experiencias, como caricaturistas que dibujan a los invitados o microtatuajes durante el cóctel”, comenta Kenna.
Desde una mirada complementaria, la wedding planner Constanza Salazar, comunicadora y especialista en producción de eventos, coincide en que las nuevas exigencias apuntan a crear algo único, pero coherente. “Hoy los novios buscan ese efecto wow que sorprenda, pero ese impacto no tiene que ver con grandes despliegues ni con recursos extremos, sino con la autenticidad de la experiencia. Lo verdaderamente nuevo surge cuando el diseño y el concepto del matrimonio logran conectar con la personalidad, la historia y el estilo de los novios. Esa coherencia, más que lo ostentoso, es lo que genera recuerdos memorables”, explica.
Salazar también destaca la importancia de aterrizar las ideas desde el inicio. “El lugar entrega un marco claro sobre lo que se puede y no se puede hacer, y apoyarse en esa experiencia permite tomar mejores decisiones desde el principio. Tener bien definidos los conceptos, la paleta de colores y, sobre todo, las sensaciones que quieren transmitir, facilita enormemente todo lo que viene después”, señala.
Además, apunta al fuerte rol que juegan las redes sociales en la inspiración de las parejas. “Las parejas están muy atentas a las tendencias internacionales, especialmente latinoamericanas, donde el nivel creativo es altísimo. Es cierto que en algunos países existen mayores recursos, sobre todo en lo floral, pero Chile cuenta hoy con excelentes profesionales del diseño y la producción de eventos, con talento y creatividad que no tienen nada que envidiar a nuestros países vecinos”, afirma.
Incluso plataformas como Pinterest han instalado tendencias, algunas europeas, que probablemente seguirán vigentes. “Un buen ejemplo es el reemplazo de la torta de novios por propuestas más experienciales, como tiramisú gigantes que se rellenan en vivo, transformando un momento tradicional en una experiencia memorable para los invitados”, agrega Constanza.
Tendencias que marcan la pauta
Las modas en los matrimonios cambian cada temporada, pero algunas claves se repiten y se consolidan. Una de ellas es la influencia del color del año, que rápidamente se refleja en textiles, papelería, portales y propuestas florales.
El diseño de vestuario también sigue siendo un referente central. “Las tendencias en vestidos de novia marcan el estilo general del matrimonio. Siempre han sido y seguirán siendo una de las principales inspiraciones para el resto del diseño”, señala Salazar.
A esto se suma una fuerte inclinación hacia propuestas más orgánicas, con protagonismo del verde, texturas nobles y una estética que no se sienta forzada, ya que las parejas buscan algo más honesto y conectado con la naturaleza.
Otra tendencia que ha ido tomando fuerza en la Región de Coquimbo es la de las bodas de destino, donde el entorno cumple un rol protagónico. Según Constanza Salazar, hoy muchas parejas conciben el matrimonio como una experiencia extendida. “El matrimonio se vive como un viaje, una vivencia completa que se comparte con los invitados”, explica.
Viñedos, valles, la costa y espacios con identidad propia posicionan a Chile como un escenario ideal para este tipo de celebraciones. “Cada vez se valoran más los lugares que transmiten calma, carácter y conexión real con el entorno, por sobre los formatos masivos”, añade.
¿Cuánto cuesta un matrimonio con este nivel de producción?
El crecimiento en la personalización, la decoración y los shows también ha abierto la conversación sobre los costos. De acuerdo con Kenna Pérez, un matrimonio para cerca de 100 personas puede partir desde los 15 millones de pesos, aunque el valor final depende directamente de las prioridades de cada pareja.
“Un matrimonio así va desde los 15 hasta los 30, 40 o 50 millones de pesos aproximadamente. He organizado algunos de hasta 36 millones, que es donde más han gastado. Obviamente se pueden hacer matrimonios con mucho menos presupuesto, como algo relajado en el jardín de una casa”, explica.
Eso sí, advierte que hay aspectos donde no conviene escatimar. “Ese día no podemos ahorrar mucho en proveedores, porque es casi como un show en vivo de televisión donde todo tiene que suceder bien”.
De esta forma, la decoración dejó de ser un elemento secundario y pasó a ocupar un rol protagónico en la planificación de los matrimonios. En la Región de Coquimbo, las nuevas tendencias confirman un cambio en la forma de celebrar, donde el diseño, la experiencia y la identidad de los novios marcan el rumbo de una industria que sigue adaptándose a nuevas maneras de decir “sí, acepto”.


