Este jueves 15 de enero se celebra en todo Chile el Día Nacional del Melón con Vino, uno de los bebestibles más queridos —y apañadores— del verano criollo.
Fresco, rendidor y con nombre propio, el popular “Melvin” se ganó un espacio en mesas, picnics y juntas playeras, transformándose en un verdadero símbolo de las vacaciones. Y aunque muchos creen que es una costumbre “de toda la vida”, la verdad es que esta celebración tiene fecha y origen bien claritos.
La conmemoración se instauró en 2012, gracias a un antiguo blog que impulsó la idea y que incluso organizó fiestas en parques de Santiago y distintas ciudades del país, donde el melón con vino fue el rey indiscutido del brindis.
Pero ojo al dato: aunque hoy es más chileno que la empaná con pebre, el melón con vino no nació en esta larga y angosta faja de tierra. Su primera aparición registrada se remonta a España, específicamente al libro “Sota de Copas, Reina de Espadas” de Carolina Dafne, publicado en 1986, donde por primera vez se nombró al ahora legendario “Melvin”.


