Cada domingo por la mañana, la costanera de Coquimbo comienza a poblarse de personas con un objetivo común: moverse, compartir y darle inicio a otra semana llena de energía. En ese escenario, ha ido tomando forma el Social Run Coquimbo, una iniciativa gratuita y abierta a todo público que en pocas semanas ha logrado consolidarse como un espacio comunitario en torno al running, donde la experiencia no importa.
La iniciativa es impulsada por Javiera Rojas Urzúa (23), oriunda del sector de La Herradura, quien regresó recientemente a la región tras vivir un año en Australia. Según relata,la idea nació desde una motivación personal: dejar de correr sola y crear un espacio distinto, enfocado en compartir y no en competir.
El Social Run está pensado como una instancia recreativa y accesible para todos: “Tenemos desde corredores competitivos hasta personas que están corriendo por primera vez en su vida”, explica Javiera a #EsHoy. “Uno de los principales miedos que enfrentan quienes llegan por primera vez es sentir que no están al nivel del resto, algo que la iniciativa busca derribar.Muchos llegan con vergüenza, pensando que son puros expertos, y nada que ver”, agrega.
La dinámica es simple: 30 minutos de movimiento, sin exigencias ni presiones. Cada participante define su ritmo y recorrido. “Puedes correr, caminar, devolverte cuando quieras. Esto no es entrenamiento, es compartir”, resume Javiera.Esa lógica ha permitido que el Social Run se transforme en un espacio seguro y cercano para quienes buscan hacer actividad física acompañados.
Una convocatoria que crece semana a semana
Desde su primera convocatoria, la asistencia ha ido en aumento: “La primera vez fuimos 15 o 16 personas. Yo pensé que no iba a llegar nadie”, recuerda. En los encuentros siguientes el número creció a 22 y luego a 36”. Incluso condiciones como la lluvia del pasado domingo no fue un impedimento para reunirse: “Pensé que todo se me iba a las pailas, aun así llegaron más de 30 personas”.
Más allá del ejercicio físico, el impacto también se ha sentido con fuerza en el plano emocional. “Muchas personas me han dicho que esto les ha ayudado con su salud mental, que esperan el domingo para recargarse para la semana” comenta la coquimbana.
Actualmente, el grupo cuenta con un WhatsApp abierto, a través del cual se coordinan encuentros dominicales, actividades durante la semana y se comparte información vinculada a otras iniciativas deportivas.
Quienes quieran sumarse pueden hacerlo libremente, sin inscripción previa ni requisitos. La información sobre horarios, puntos de encuentro y próximas fechas se comparte a través de sus redes sociales y del grupo de WhatsApp del Social Run. La invitación es abierta a toda la comunidad, tanto para quienes ya corren como para quienes simplemente quieren moverse, conocer gente y empezar la semana con buena energía.
El camino personal detrás del Social Run
Javiera es Ingeniera Comercial y actualmente se encuentra realizando un certificado de Running Coach en Estados Unidos, con el objetivo de especializarse como entrenadora y vincular su formación profesional con el deporte.
Su vínculo con el running, sin embargo, no siempre fue positivo . En su adolescencia practicó triatlón y natación, pero se alejó del trote por una experiencia frustrante “Me cargaba correr. En triatlón siempre me pasaban en el trote y por eso dejé de hacerlo por años”, relata
El reencuentro llegó en 2024, cuando se propuso como meta personal correr cinco kilómetros en menos de 30 minutos: “Partí corriendo sola, sin idea de nada. Sabía correr, pero no tenía idea de técnica, respiración ni ritmos”. A través de redes sociales y del contacto con otros corredores, fue aprendiendo y motivándose. Una experiencia clave fue su participación en un social run en Viña del Mar: “Ahí conocí lo que era compartir el running, correr un domingo y después tomarte un café con personas que estaban en la misma”.
Durante su working holiday en Australia, el running se transformó también en una herramienta fundamental para su bienestar emocional. “Era un método para botar el estrés, bajar la ansiedad y manejar toda la incertidumbre”. En ese periodo asumió uno de sus mayores desafíos deportivos al correr la Maratón de Sydney, parte del circuito World Marathon Major: “Entré recolectando dinero para una fundación que ayuda a refugiados y ahí corrí mis primeros 42 kilómetros”. Completar ese desafío marcó el cierre de una etapa personal. “Sentí que no le debía nada más a Australia y que era momento de volver”, expresa.
Hoy, toda esa experiencia se refleja en el Social Run Coquimbo, una iniciativa que sigue creciendo y que ha logrado posicionarse como un espacio de encuentro, bienestar y comunidad en la región.
Por: Valentina Araya


