La Región de Coquimbo vive una realidad alarmante en materia de salud mental. Los datos más recientes, actualizados hasta diciembre de 2024, revelan que cerca de 770 mil personas han sido diagnosticadas con depresión, cifra que representa aproximadamente el 85% de la población beneficiaria de Fonasa o PRAIS que se encuentra en tratamiento. A ello se suma un dato preocupante: solo un 5,3% de la población bajo cobertura pública está actualmente bajo control en programas de salud mental, lo que equivale a 41.151 personas, evidenciando una brecha estructural en el acceso a tratamiento.
Dentro de este grupo, el 28,3% presenta diagnóstico de depresión, mientras que el 27,8% sufre trastornos de ansiedad. Sin embargo, los especialistas coinciden en que estas cifras no reflejan el cuadro completo. Un porcentaje significativo de personas con trastornos de salud mental no consulta en las redes asistenciales, ya sea por falta de acceso, desconocimiento o miedo al estigma.
El peso del estigma
Para el Dr. Sebastián Prieto Gajardo, psiquiatra y subdirector de gestión asistencial del Servicio de Salud Coquimbo, el desafío principal sigue siendo cultural y social: “El foco está puesto en el estigma y esto de que al estigmatizar cerramos puertas es muy real, porque la primera puerta de entrada para poder llegar a consultar es que alguien esté cerca mío, que alguien me escuche, que alguien quiera saber lo que me está pasando cuando hay cambio en mi forma de ser. Y solo así es que la mayor parte de las veces alguien se motiva a consultar. Entonces este refuerzo que hacen las propias comunidades, familias, amigos, compañeros de curso o de trabajo, para hacer que alguien se decida a pedir ayuda, es fundamental”.
Al poner el estigma como eje central, el Servicio de Salud busca derribar las barreras invisibles que impiden acceder a un diagnóstico y tratamiento oportuno. Desde el año 2005, el servicio ejecuta programas comunitarios en las 12 comunas de la región, con iniciativas como el Programa Ecológico en Salud Mental Comunitaria, que promueve la inclusión y el acompañamiento familiar en lugares como Vicuña, una de las comunas pioneras en este tipo de acciones.
Alianza regional y trabajo preventivo
En paralelo, el Gobierno Regional de Coquimbo ha impulsado la creación de la Alianza Regional ARECIC, una instancia que agrupa a organizaciones sociales que trabajan en temas de inclusión, equidad y salud mental. Su objetivo: crear redes de apoyo, promover políticas públicas inclusivas y mejorar el acceso a servicios especializados, especialmente para grupos vulnerables y zonas rurales.
La alianza ha identificado como uno de los temas más urgentes el aumento de suicidios infantiles y adolescentes, lo que llevó a la instalación de una mesa de trabajo intersectorial para abordar esta problemática desde una mirada integral. Paralelamente, se han desarrollado campañas para derribar el estigma asociado a los trastornos mentales y reforzar la prevención y promoción del bienestar emocional en comunidades educativas, espacios laborales y redes sociales.
Una preocupación compartida
El tema no es exclusivo de la Región de Coquimbo. El Informe de Servicios de Salud 2025 de Ipsos, presentado esta semana, ubicó a Chile entre los países donde la salud mental se percibe como el mayor problema sanitario: un 68% de los chilenos así lo considera.
El estudio —que abarcó a 30 países y a más de 23 mil adultos— revela además que los chilenos están hablando más sobre el tema. Un 31% dice haber conversado con algún familiar o cercano sobre problemas de salud mental, cifra por sobre el promedio global. Asimismo, un 27% ha consultado a psicólogos o psiquiatras, y un número creciente ha recurrido a medicamentos para tratar el estrés o la depresión, superando también los promedios internacionales.


